6 de febrero de 2026 - 8:59 AM

A seis meses y 22 días del asesinato del biólogo marino Roberto Viqueira Ríos, el juicio contra el enfermero Eduardo Meléndez Velázquez, acusado por el crimen, entró este viernes en su etapa culminante, con los argumentos finales de la Fiscalía y la defensa.
El juicio, presidido por el juez Ángel M. Llavona Folguera en la sala 405 del Tribunal de Ponce, estuvo marcado por momentos emotivos y desgarradores, así como por episodios de drama y controversia, lo que mantuvo al público atento al desarrollo del caso.
Meléndez Velázquez enfrenta cargos por asesinato en segundo grado, tentativa de asesinato y violaciones a la Ley de Armas por el crimen del biólogo, de 49 años, quien era padre de tres hijos y fungía como el director ejecutivo de la organización Protectores de Cuencas.
En este caso, el Ministerio Público ha estado representado por las fiscales Limarí Cobián Lugo y Natalia Pizzaro Pérez. En tanto, el licenciado Adán Carlos Rivera representa legalmente al acusado.
El crimen ocurrió la noche del 15 de julio de 2025, frente a la residencia de Viqueira Ríos, ubicada en la calle Star de la urbanización Estancias de Yidomar, en Yauco, cuando ocurrió un enfrentamiento entre la víctima y el acusado producto de una disputa vecinal.
Durante el proceso judicial, el Ministerio Público ha buscó demostrar, más allá de duda razonable, que el acusado disparó contra la víctima no en legítima defensa, sino movido por una obsesión con sus vecinos, a quienes vigilaba y hostigaba de forma constante.
En base a esa teoría, el Estado presentó prueba testifical, pericial y documental. No obstante, la testigo estrella en el caso fue Moshayra Vicente Cruz, viuda de Viqueira Ríos, quien narró cómo una disputa vecinal fue escalando poco a poco hasta llegar a la fatalidad.
¿Cuál era la génesis de la disputa? Vicente Cruz alegó que el acusado colocaba bocinas hacia su casa, desde las cuales reproducía sonidos de coquíes a alto volumen, lo que provocó el fuerte enfrentamiento entre la víctima y el acusado que culminó en disparos.
Mientras, la defensa alega que la víctima y su esposa ingirieron alcohol la noche del crimen, y que Viqueira Ríos lanzó piedras y disparó primero contra su cliente, por lo que solo se defendió. Además, afirma que la hoy viuda no intervino para detener la situación.
No obstante, un video de las cámaras de seguridad, presentado como evidencia en el juicio, muestra al acusado entrando a su residencia, en medio de la trifulca, para buscar un arma de fuego. El pietaje muestra al acusado con el arma larga en las manos.
De acuerdo a la evidencia, la víctima arrojó .19% de alcohol en la sangre. La autopsia reveló que el cuerpo presentaba, además, seis heridas de bala que contribuyeron a su muerte, pero un disparo en la cabeza fue lo que le causó el fallecimiento en el acto.
El tiro letal, disparado a una distancia mayor a tres pies, fue en el área derecha de la frente, y tuvo una trayectoria que perforó la piel, el hueso frontal, el cerebro, la base del cráneo y el ojo derecho, muestra el análisis del Instituto de Ciencias Forenses (ICF).
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