

29 de julio de 2026 - 4:47 PM

Lindsay Clancy rompió a llorar el miércoles en la sala del tribunal mientras el jurado escuchaba la angustiosa llamada al 911 que realizó su entonces esposo tras regresar de hacer un recado y descubrir que ella había estrangulado a sus tres hijos en su casa de Massachusetts.
En la grabación, de unos siete minutos de duración, se escucha a Patrick Clancy hablando con su esposa tras encontrarla gravemente herida y sangrando en el patio de la vivienda, después de que ella se lanzara desde una ventana del segundo piso.
“Mírame”, dice. “Di mi nombre”.
A continuación, le dice al operador que va a ver cómo están los niños. Unos instantes después, grita y llora al encontrarlos en el sótano. El operador, desconcertado, le pregunta una y otra vez qué ha pasado.
“¡Ha matado a los niños!”, grita.
Tres años después de las muertes, el juicio por asesinato se ha centrado en el estado mental de Lindsay Clancy en aquel momento. Sus abogados intentarán demostrar que padecía psicosis posparto, una condición de salud mental poco frecuente relacionada con el estrés, la falta de sueño y los cambios hormonales tras el parto.
La fiscalía sostiene que Clancy, exenfermera de la unidad de maternidad del Hospital General de Massachusetts, actuó de forma intencional y es penalmente responsable de la muerte de Dawson, de 3 años; Cora, de 5; y Callan, de 8 meses, en enero de 2023.
Su abogado afirmó el lunes, durante los alegatos iniciales, que padecía trastorno bipolar y que los antidepresivos que le recetaron tras el nacimiento de su tercer hijo empeoraron su estado. El día de los asesinatos, Lindsay Clancy dijo que escuchó una voz que le decía: “Esta es tu última oportunidad. Mata a los niños para poder suicidarte”, según su abogado.
Si es declarada culpable de asesinato, se enfrenta a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional. Si es declarada no culpable por falta de responsabilidad penal, sería internada en un centro estatal de salud mental.
Patrick Clancy ha declarado en varias entrevistas que perdona a su exesposa, a quien considera más enferma que malvada.
Patrick Clancy declaró el miércoles que la última imagen que tenía de Dawson era la del niño sentado en el sofá, comiendo nuggets de pollo y habichuelas tiernas. Lindsay Clancy le había pedido que fuera a recoger comida para llevar y a comprar un medicamento para Cora en una farmacia. La fiscalía sostiene que se trató de un pretexto para sacarlo de la casa.
Al jurado se le mostró un video de las cámaras de seguridad de la farmacia en el que se veía a Patrick Clancy hablando por teléfono con su esposa y haciéndole una pregunta sobre el medicamento.
“Estaba bastante callada. Parecía que estaba ocupada”, declaró. “Recuerdo que colgué pensando que probablemente estaría bañando a los niños o algo por el estilo”.
Al regresar a la casa, todo estaba inusualmente silencioso. Llamó a su familia.
Al no obtener respuesta, registró las habitaciones de los niños y el baño, pensando que podrían estar en la bañera, antes de encontrar sangre en el dormitorio principal y una ventana abierta.
Herida, pero consciente, Lindsay Clancy le dijo que había intentado suicidarse y que los niños estaban en el sótano, sin mencionar que estaban muertos. Él no se dio cuenta de que seguía al teléfono con el 911 mientras bajaba las escaleras y descubría que los tres habían sido estrangulados con bandas elásticas de ejercicio.
Los padres de Lindsay Clancy, sentados en la primera fila de la sala, también lloraron mientras se reproducía la grabación. Patrick ya había abandonado el tribunal tras concluir su testimonio.
Al jurado también se le mostraron las prendas que llevaba cada niño. Un fiscal fue sacándolas de bolsas plásticas transparentes utilizadas como evidencia: un pijama y una bata rosa de Cora; un camisón y ropa interior con dinosaurios de Dawson; y un body rojo con copos de nieve de Callan.
Patrick Clancy declaró el lunes sobre el deterioro de la salud mental de su esposa en los meses previos a los asesinatos y relató que ella le habló de pensamientos intrusivos sobre hacer daño a los niños y sobre el suicidio.
Lindsay Clancy acudió a especialistas en trastornos del estado de ánimo posparto, recibió varios medicamentos psiquiátricos y, al no mejorar, fue ingresada en un hospital psiquiátrico. Mató a sus hijos 19 días después de recibir el alta.
“Nunca nadie me dijo que Lindsay no debía quedarse sola con los niños”, declaró el miércoles. “No sabía lo que era la psicosis hasta que ocurrió esto”.
Clancy y su exesposo acusan a los profesionales de salud que la atendieron de no haberla diagnosticado, tratado ni supervisado adecuadamente, según las demandas presentadas a principios de este año.
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