

30 de julio de 2026 - 4:34 PM

Un hombre que entregó a su hijo el arma con la que este mató a dos estudiantes y dos maestros en la escuela superior Apalachee High School, en Georgia, fue condenado este jueves a 15 años de prisión.
La sentencia de Colin Gray se produjo pocos días después de que su hijo fuera condenado a cadena perpetua sin posibilidad de libertad bajo palabra por el tiroteo ocurrido el 4 de septiembre de 2024 en la escuela, ubicada a 45 millas al noreste de Atlanta.
Colt Gray, de 16 años, se había declarado culpable de asesinato y otros cargos.
El juez Nicholas Primm, que también dictó sentencia contra Colt Gray, se dirigió sin rodeos al padre del adolescente. “Está claro que ha fallado como padre”. Sin embargo, señaló que castigar delitos por negligencia resulta especialmente difícil, ya que no hubo intención de cometer un delito.
“Me duele el corazón por todos los que estaban allí aquel día, por todos ustedes a quienes esto ha afectado. Pero la ley me obliga a dejar a un lado las emociones. No puedo dictar sentencia dejándome llevar por la pasión. Tengo la tarea, casi imposible, de dictar sentencia sin dejarme llevar por la pasión, a pesar del dolor inconmensurable que han causado”, dijo Primm.
Gray, de 55 años, es uno de los pocos padres en Estados Unidos imputados penalmente después de que sus hijos fueran acusados de participar en tiroteos escolares.
En marzo, un jurado declaró a Colin Gray culpable de homicidio en segundo grado por la muerte de los estudiantes de 14 años Mason Schermerhorn y Christian Angulo. La legislación de Georgia define el homicidio en segundo grado como causar la muerte de un menor al cometer el delito de maltrato infantil. Gray también fue declarado culpable de homicidio involuntario por las muertes de los maestros Richard Aspinwall, de 39 años, y Cristina Irimie, de 53.
Otro maestro y otros ocho estudiantes resultaron heridos, siete de ellos por impactos de bala.
Los familiares de las víctimas mortales y de los sobrevivientes del tiroteo, muchos de los cuales también participaron durante la vista de sentencia contra Colt Gray, condenaron lo que consideraron fallas de Colin Gray como padre e instaron al juez a imponer la pena máxima.
“Esto no era inevitable. Se podría haber evitado. Debido a las decisiones tomadas en la familia Gray, cuatro familias han sido condenadas a una vida de dolor”, afirmó Breanna Schermerhorn, madre de uno de los estudiantes asesinados.
“No apretó el gatillo, pero compró un arma de fuego y la dejó al alcance de un menor”, afirmó Shayna Aspinwall, viuda del maestro asesinado. Añadió que la sentencia debía tener en cuenta “a las familias que quedan atrás y que deben cargar con el dolor y el trauma durante el resto de nuestras vidas”.
Tras dar a conocer la sentencia, el juez se dirigió a los presentes en la sala.
“Esto solo pone fin al capítulo judicial de esta tragedia. El dolor y la angustia continúan. Lo entiendo. Espero que todos sepan que esta comunidad los quiere y le pido a Dios que les conceda paz”.
La fiscalía sostuvo que Colin Gray le regaló a su hijo el rifle por Navidad, junto con municiones, una mira y otros accesorios.
Un investigador declaró que Colt Gray subió el rifle semiautomático al autobús escolar con el cañón a la vista y envuelto en cartulina. El adolescente salió de su salón durante la segunda hora de clases y se dirigió al baño. Al salir, con el rifle en la mano, disparó contra varias personas en un pasillo y en un salón de clases, según el investigador.
Según los testimonios, Colt Gray, que tenía 14 años al momento del ataque, había mostrado signos de deterioro de su salud mental en las semanas previas. Formaba parte de una comunidad en internet obsesionada con los autores de tiroteos masivos, donde él y otros jóvenes hablaban sobre esos casos.
La madre del adolescente, Marcee Gray, quien estaba separada de Colin Gray, declaró a los investigadores que semanas antes del tiroteo le había pedido a su exesposo que mantuviera las armas bajo llave y limitara el acceso de su hijo a ellas.
El abogado defensor Brian Hobbs solicitó al juez una pena de 10 años de prisión, seguidos de otros 10 años de libertad condicional. El fiscal del condado de Barrow, Brad Smith, sostuvo que Gray merecía una condena de 80 años.
Hobbs argumentó que Colt Gray “ocultó deliberadamente el alcance de su implicación” en la comunidad en línea obsesionada con los autores de tiroteos masivos y que las señales de alerta presentadas por la fiscalía eran hechos aislados entre momentos más felices.
Smith respondió que Colin Gray había pasado por alto “un riesgo considerable e injustificable”.
“Ese era el riesgo que estaba ignorando: que ocurriera un tiroteo masivo contra niños en una escuela, y le dio a su hijo precisamente la herramienta que necesitaba para llevarlo a cabo”, afirmó.
En los últimos años, la fiscalía ha responsabilizado penalmente a padres cuando entiende que contribuyeron a un homicidio.
Jennifer y James Crumbley fueron los primeros padres en Estados Unidos en enfrentar este tipo de cargos después de que su hijo Ethan matara a cuatro estudiantes e hiriera a otros en la escuela superior Oxford High School, en Michigan, en 2021. Al igual que Colin Gray, no conocían los planes de su hijo, pero le habían regalado un arma antes del ataque. Ambos cumplen condenas de 10 años de prisión por homicidio involuntario. Hobbs pidió al juez que utilizara ese caso como referencia.
El juez calificó estos procesos como “divisivos”. Señaló que el padre no habría cometido ningún delito si su hijo no hubiera llevado un arma a la escuela y disparado contra varias personas. No obstante, afirmó que Colin Gray pudo haber guardado las armas bajo llave, mantener la munición fuera de la casa, entregar las armas a otra persona y buscar ayuda psicológica para su hijo.
“Lo condenaron porque las señales de alerta eran cada vez más evidentes y no le buscó ayuda ni le impidió el acceso a las armas”, dijo Primm.
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