Quisiera que a través de estas breves líneas mirásemos, desde una justa perspectiva y con sensibilidad humanista, las crueles condiciones de existencia de las mujeres encarceladas y viéramos que allí donde los carceleros “ven” métodos “correccionales” o tratamientos “rehabilitadores” en realidad agravan el suplicio de sus condenas y las hacen sufrir tormentos irracionales e injustos, inhumanos y deshumanizantes.
Se adhiere a los criterios de The Trust Project
Prisioneras
El doctor en Filosofía, Gazir Sued, denuncia las condiciones infrahumanas en que viven las reclusas.
The opinions expressed in this article are solely those of the author and do not reflect the views or beliefs of El Nuevo Día or its affiliates.





