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Ejercitarse y mantener masa muscular en la adultez debe ser una prioridad, ¿conoce la sarcopenia?

La masa muscular disminuye de forma gradual entre un 3% a un 8% cada década a partir de los 30 años, acelerándose este proceso una vez cumplidos los 60 años, escribe José Cruz López

8 de junio de 2024 - 5:48 PM

Las opiniones expresadas en este artículo son únicamente del autor y no reflejan las opiniones y creencias de El Nuevo Día o sus afiliados.
Ejercicios en la tercera edad. (Archivo)

La sarcopenia se define como la pérdida de masa y potencia muscular que ocurre comúnmente durante el envejecimiento. También puede hacer su aparición en adultos jóvenes. El sedentarismo es una de las principales causas en la adultez temprana.

Esta pérdida es universal, es decir, ocurre siempre con el paso de los años, incluso en aquellos ancianos que de forma habitual realizan un ejercicio físico moderado o intenso.

Sin embargo, que llegue a suponer un problema con consecuencias clínicas importantes, va a depender de diversos factores de gran peso.

La masa muscular disminuye de forma gradual entre un 3% a un 8% cada década a partir de los 30 años, acelerándose este proceso una vez cumplidos los 60 años.

Esto produce una disminución progresiva en la fuerza que contribuye en gran medida a la discapacidad y a la pérdida de independencia del anciano.

Además, la sarcopenia incrementa el riesgo de caídas y fracturas, lo que obliga muchas veces a los pacientes a ser hospitalizados.

Las complicaciones que siguen a una caída constituyen la sexta causa de muerte en personas de más de 65 años. Por ello, la sarcopenia es uno de los principales factores de riesgo de discapacidad, calidad de vida deficiente, e incluso la muerte en la población anciana.

La disminución de la masa muscular se acompaña de otros cambios en la composición corporal, como por ejemplo un incremento progresivo del tejido graso.

Todo esto se ha relacionado con una mayor probabilidad de desarrollar patologías con alto riesgo de mortalidad como lo son:

Condiciones cardiovasculares

Diabetes

Síndrome metabólico

Artritis y sus derivados

Existe, a su vez, la población genéticamente susceptible es decir, sus genes hacen que tengan mayor predisposición a desarrollar esas enfermedades.

Relevante la masa muscular y la nutrición:

Son dos pilares esenciales para combatir la sarcopenia. La memoria muscular es el chip más valioso que posees a nivel neuromuscular. Almacena todos los datos de cada movimiento corporal, desde el más simple.

El objetivo principal es estimular la síntesis de las proteínas a nivel muscular, auspiciar la masa muscular y a su vez mejorar o mantener un rendimiento físico funcional y óptimo.

Para que esto ocurra, una alimentación balanceada es fundamental, ya que para llevar a cabo un plan de ejercicios necesitas energía. La misma tiene origen y base a través de la ingesta de alimentos.

Las proteínas junto a la ingesta de carbohidratos correctos e hidratación son elementos vitales para obtener y mantener un nivel de masa muscular apropiado, según la edad.

Epidemiología de la sarcopenia: ¿a quién afecta?

No está establecido, a diferencia de otras enfermedades que afectan a los ancianos, como la osteoporosis o la osteopenia, el nivel de pérdida de masa muscular a partir del cual podemos considerar a un anciano como sarcopénico.

Para diagnosticar la sarcopenia existen tres criterios que son: masa muscular baja, menor fuerza muscular, y menor rendimiento físico. Sin embargo, realizar el diagnóstico de esta patología resulta al día de hoy, algo complicado.

Existen pocos estudios epidemiológicos que hayan valorado la prevalencia de la sarcopenia en adultos y ancianos dada a la dificultad para definir esta patología.

Pero según algunos de ellos, la proporción de individuos que sufren sarcopenia se incrementa del 15% al 25% entre los 65 y los 70 años, y supera el 50% en personas mayores de 80 años.

Afecta algo más a hombres que a mujeres, de tal modo que a partir de los 75 años afecta a un 55-60% de los varones y a un 45% de las mujeres. Porcentajes que, debido al envejecimiento de la población, pueden aún subir, ya que según  la cifra de mayores afectados por sarcopenia podría ascender a un 60% en los próximos 20 años.

Ante la falta de estos datos es difícil establecer un plan de acción para enfrentar este proceso y estudiarlo. Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) han creado un código especial para que los doctores puedan reportar su diagnóstico. Esto ayudará mucho a recabar datos acerca de su frecuencia, sus principales síntomas y la respuesta a los tratamientos.

Signos y síntomas de la sarcopenia:

A medida que una persona envejece va perdiendo masa y fuerza muscular, lo que explica por qué muchas personas mayores lucen frágiles, débiles y más delgadas. En la actualidad, ese proceso de disminución de masa y fuerza muscular, se llama sarcopenia.

Si bien es cierto que la pérdida de masa muscular empieza poco a poco después de los 40 años, y que una persona en sus 80 años ya ha perdido la mitad de su masa muscular; no existe una definición precisa de sarcopenia, tampoco un estudio de su frecuencia en la comunidad.

Eso se debe a que en las consultas médicas no se miden usualmente los elementos que pueden ayudar a evaluarla, entre ellos la fuerza del apretón de manos, la velocidad al caminar y la masa muscular.

Algunos factores relacionados al medio ambiente, especialmente mala nutrición y la ausencia de actividad física son determinantes en su desarrollo.

Pero además de esas causas obvias, que tienen que ver con la formación de masa muscular nueva y saludable, se ha visto que ciertos procesos inflamatorios y la disminución de las conexiones entre los nervios y los músculos a consecuencia de accidentes y/o lesiones podrían contribuir a su desarrollo.

Se ha visto también que cierto tipo de células musculares, llamadas células satélites —que representan las células de reserva de los músculos y de las cuales se formarán las células musculares nuevas— disminuyen con la edad.

La ciencia concluye que si una persona no se alimenta bien, no ejercita sus músculos y al mismo tiempo tiene pérdida de las células que originan nueva masa muscular tendrá más posibilidades de desarrollar sarcopenia, con alta probabilidad que ocurra en etapas tempranas de la adultez.

Sabiendo que la masa muscular representa el 60% de la calidad del tejido blando en el cuerpo de un adulto joven, la disminución de la masa muscular tendrá profunda repercusión en el bienestar de la persona mayor.

Los síntomas de la sarcopenia están relacionados a la pérdida de la función de los músculos, principalmente a la debilidad, perdida de movilidad y fatiga.

Estas ocasionan menor resistencia al ejercicio y menor capacidad de recuperación física y oxigenación, por lo que una persona con sarcopenia tiene tendencias a desbalances, perdida de propiocepción y caídas, las cuales pueden ocasionar graves complicaciones como fracturas o conmociones cerebrales, entre otras.

El reloj corre, nunca se detiene. La vejez es inevitable, así que es fundamental practicar y mantener buenos hábitos. El ejercicio físico, una nutrición balanceada y buen descanso te permitirán alcanzar la vejez en buen estado de salud y con calidad de vida.

(El autor es Fisiólogo del Ejercicio y posee un centro de desarrollo y capacitación. Puede ser contactado al correo electrónico: jc_scs@yahoo.com)

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