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El sedentarismo acelera y complica el curso de la artritis articular en adultos

Si el sistema muscular no está en movimiento, los músculos responsables de cada función articular se debilitan, escribe el fisiólogo del ejercicio, José Cruz López

30 de marzo de 2024 - 6:36 PM

Las opiniones expresadas en este artículo son únicamente del autor y no reflejan las opiniones y creencias de El Nuevo Día o sus afiliados.
Se estima que a nivel mundial la artritis reumatoide afecta al 1% de la población. (Archivo)
Artritis reumatoide.

Hace unos dias conversaba con un paciente mientras se disponía a comenzar su rutina de movilidad y fortalecimiento, tras una cirugía de reemplazo de rodilla. 

Me contaba sobre un auto deportivo antiguo, el cual dejó estacionado por un año sin darle uso.

Con asombro en su rostro me dijo: “Es impresionante como la corrosión hizo estragos en el motor, tren delantero y en los interiores del mismo”.

Me sonreí y le dije: “Acabas de explicarme exactamente lo que le ocurrió a tu rodilla, y a otras articulaciones adyacentes en tu cuerpo. La falta de movilidad, el deshuso e inacción de tus músculos dejaron susceptible tu sistema óseo (los huesos )”.

Él sonrió y me dijo: “Tan simple ser proactivo y tan complejo cuando somos reactivos”.

Se estima que una tercera parte de la población en el continente americano posee algún grado de artritis, ya sea en etapa primaria o avanzada, según la patología y caso particular de cada persona.

Existe una perspectiva errónea con fundamentos reactivos al sedentarismo en los cuales escuchas a pacientes decir: “Me han dicho que no haga nada para no lastimarme, inflamarme o sentir dolor”.

Sin embargo, si el sistema muscular no está en movimiento, los músculos responsables de cada función articular se atrofian, se debilitan. De esta forma, se pierde el tono muscular, dando paso a que la artritis progrese en el cuerpo.

Como consecuencia, otros síntomas se asomarán, propiciando múltiples condiciones adversas. Algunas de estas condiciones incluyen el síndrome metabólico, obesidad y diabetes.

La artritis es la sensibilidad, inflamación y debilidad de una o varias articulaciones. Sus principales síntomas son rigidez, enrojecimiento y dolor en las articulaciones.

Los referidos síntomas pueden limitar movimientos y acciones. En algunos casos, incluso, pueden incapacitar a una persona. Con la edad, la rigidez y otras limitaciones físicas aumentan.

Los tipos de artritis más comunes son la artrosis y la reumatoidea. En esta última, también conocida como reumatoide, debido a un trastorno del sistema inmune de la persona, las articulaciones comienzan a degenerarse.

La gota es otra condición de inflamación dolorosa que afecta a miles de personas. Surge debido al depósito de cristales microscópicos de ácido úrico en las articulaciones. Además, enfermedades o infecciones como el lupus y la psoriasis pueden causar otros tipos de artritis.

Mejorar la calidad de vida y reducir la sintomatología deben ser los objetivos principales en cada paciente.

Factores de riesgo:

• Lesión articular previa: las personas con un historial de alguna lesión articular son más propensas a la posibilidad de desarrollar artritis en dicha articulación.

• Movimiento repetitivo y trauma: los atletas que han realizado deportes que promueven saltar, tirar y realizar movimientos que producen impacto, entre otros, pueden experimentar episodios de artritis en las articulaciones en sobreuso.

• La edad: el riesgo de varios tipos de artritis, como la artrosis, la reumatoide y la gota aumenta, según la edad.

• El género: la artritis reumatoidea es más propensa a desarrollarse en mujeres. Sin embargo, en hombres, la gota es la más común.

• La obesidad: las personas con obesidad tienen mayor factor de riesgo de desarrollar artritis en extremidades inferiores como las caderas y rodillas.

La importancia de la actividad física:

El ejercicio puede aliviar el dolor y mejorar la función articular. Un programa específico, de seguro, mejorará su calidad de vida, al igual que su estado anímico.

Caminar, nadar o correr bicicleta son movimientos de actividad física sin impacto, los cuales harán la función de retrasar las discapacidades relacionadas a las afecciones de la artritis.

A la vez, ayudan a las personas con artritis a manejar otras afecciones crónicas como la obesidad, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares.

La actividad física debe ser de bajo impacto y en ocasiones sin impacto. De esta manera se evita poner cargas o sobrecargas a un sistema ya propenso a lesiones.

Monitoreo y modificación:

La rigidez, la fatiga y el dolor son síntomas que pueden ir y venir. Puede que usted tenga días buenos y días no tan auspiciosos. Será importante manejar la frecuencia e intensidad de sus ejercicios. Modificar su rutina es la mejor alternativa.

Mantenga actividad física de forma segura:

• Evalúese con un profesional de la salud capacitado o un especialista en actividad física.

• Modifique la actividad cuando sea necesaria.

• Comience poco a poco hasta que conozca su cuerpo y ajuste la frecuencia.

• Realice actividad y movimientos que no impliquen esfuerzo indebido.

¿Cómo manejar el dolor antes, durante y después de la actividad física?

Al comenzar un programa de actividad física será normal experimentar dolor y rigidez. Sea consistente. Sentirá alivio con el transcurso del programa. Podría tomar alrededor de cuatro a seis semanas para que los músculos y articulaciones se familiaricen con la intensidad de la actividad.

El calentamiento y el estiramiento es indispensable. Antes y después de cada rutina resulta imprescindible adaptarse con ejercicios de estiramiento, los cuales brindan oxígeno a los músculos y al tejido blando que rodea las articulaciones. De esta forma combate la rigidez.

¿Qué debemos vigilar?

• Dolor permanente luego de dos horas de finalizada la actividad física.

• Inflamación que no mejora con el descanso o medicación.

Atributos de la actividad física en la población con diagnóstico de artritis:

• Aumenta la fuerza muscular y resistencia.

• Promueve el rango de movimiento articular funcional.

• Disminuye la rigidez y el dolor articular.

• Aumenta la densidad ósea.

Numerosos estudios recomiendan el ejercicio físico desde el comienzo de un diagnóstico de artritis. La manera correcta es hacerlo de forma supervisada e individualizada, adaptada a la especificidad de cada paciente.

(El autor es fisiólogo del ejercicio y posee un centro de desarrollo y capacitación. Puede ser contactado al correo electrónico: jc_scs@yahoo.com)

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