Punto de vista

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“¡Bonito, todo me parece bonito!”

“¡Bonito, todo me parece bonito…!” oía esta mañana al asearme. Comprendí enseguida que la emisora radial interpretaba esa preciosa melodía del grupo barcelonés Jarabe de Palo, en honor a su autor, Pau Donés, recién fallecido. 

“¡Bonita mañana, bonito lugar…bonito es el día y acaba de empezar, bonita la vida, respira, respira…! ¡Bonito, todo me parece bonito…!” Dios me hablaba a través de esa letra pegajosa del álbum Bonito. Esa canción celebra la alegría de vivir, como lo hicieron tiempo atrás Sting o James Taylor al cantar “Another Day”. 

Bonito es fruto de la preocupación por el hombre que su autor tenía; es un canto de esperanza frente al odio y al dolor que hay en el mundo; su mensaje motiva a luchar contra lo negativo que nos rodea. Como él lo hizo. Porque pocos saben que de niño lo expulsaron de varios colegios; no entendieron que era un niño especial, ni su talento musical. “¡Este niño es tonto!”. “¡Donés, fuera de clase!”, así narra el mismo Pau Donés sus años de infancia. No le supieron ayudar. Como pudo aprendió a leer y escribir.  

Todos queremos que nos pasen cosas bonitas. Y un día le pasó a él, cuando su madre le regaló su primera guitarra, al descubrir que a Pau le gustaba la música. Ese juguete cambió su vida. Fomentó así su pasión musical, a pesar de la crisis que le provocó a sus 16 años el suicidio de su madre. Jamás olvidó aquel “¡Adiós!” maternal; le sirvió de inspiración. “¡Bonita la vida, respira, respira…!” Supo cambiar lo negativo en positivo. 

Al hablar de la Creación, nos dice el libro del Génesis que Dios gozaba de su obra: “…y vio que era bueno, muy bueno”. Quizás se podría parafrasear el texto sagrado: “…y vio que era bonito, muy bonito” cuanto el Creador había creado. Porque Dios no hace porquerías. ¿Por qué no descubrir entonces los talentos que tenemos, a pesar de las críticas recibidas? ¿Por qué no disfrutar más de la belleza que cada día nos regala ese buen Dios que tanto nos ama?

Pau Donés murió de cáncer a sus 53 años. Aprovechó los últimos meses para vivir a tope y agradecer a cuantos le habían ayudado a triunfar en su vida, superando su trastorno de déficit de atención con hiperactividad.  ¿Te imaginas empezar tu jornada con una actitud positiva? ¿Te atreves a cambiar tus negativos en positivos? Pruébalo. La canción concluía: “¡Qué bonito que se está cuando se está bonito! ¡qué bonito que se está!”  Tú puedes estarlo también.