Andrés Fortuño Ramírez

Punto de vista

Por Andrés Fortuño Ramírez
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Código para animales, civilizados

En estos días vi un programa en la cadena PBS sobre los últimos descubrimientos en la evolución de los mamíferos, clase a la que pertenecemos. No podía dejar de pensar en el daño que ciertas creencias religiosas han provocado en nuestra sociedad y cómo han retrasado nuestra evolución colectiva.

Según nuevas evidencias arqueológicas, todos los mamíferos provenimos de un ancestro común más similar a un ratón, que a esos hermosos nudistas que según la Biblia habitaron por primera vez nuestro planeta. 

Con cada nuevo descubrimiento no solo nos acercamos más a la verdad, sino que se hace más evidente que la represión y los castigos que ciertos sectores religiosos y conservadores pretenden imponer en nuestra sociedad, más tienen que ver con sus miedos personales y su sistema de auto-preservación, que con intentar crear un mundo mejor donde nos amemos los unos a los otros. 

Desconozco todos los detalles sobre los cambios que le quieren hacer al Código Civil en Puerto Rico, pues fuera de opiniones de diferentes sectores o documentos escritos para expertos en leyes, no encuentro nada digerible y oficial. Pero a juzgar por lo poco que he leído y las personas involucradas en proponer y aprobar estas enmiendas, no puedo dejar de pensar lo peor. 

Está claro que en la vida tienen que haber leyes de convivencia. Pues al final, como lo evidencian las pruebas científicas, no dejamos de ser animales. Pero por qué insisten en ponerle tantas trabas al desarrollo de la vida misma, si al final, según el mismo apóstol Juan, es la verdad la que nos libera. 

No nos queda otra que aceptar de qué estamos hechos, abrazar la magnífica e irrefutable diversidad de nuestra naturaleza y comenzar a aprender de nuestras diferencias. En vez de limitar, es hora de expandir de forma inteligente nuestras definiciones de cada componente en esta aventura que llamamos vida. 

El Código Civil debe tener como meta promover la paz, el orden, la felicidad y el respeto. Ampliar la empatía entre todos y otorgarles los mismos derechos a todas las personas en nuestra sociedad. A los políticos responsables de formular y aprobar estas enmiendas, los exhorto a seguir la recomendación en el último verso en uno de los poemas del conocido filósofo Khalil Gibran: “Deja que la inclinación en tu mano de arquero sea hacia la felicidad”. 


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