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CULTAS, SEMICULTAS Y POPULARES

La lingüista Aida Vergne habla de las palabras cultas, semicultas y populares.

12 de noviembre de 2014 - 5:00 AM

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Los cultismos o palabras cultas, no tienen absolutamente nada de malo, como tampoco lo tiene ninguna otra palabra de nuestro español. Estos cultismos son ese grupo de palabras que mantuvieron sus sonidos latinos (del siglo12) y solo experimentaron los cambios necesarios para adaptarse a la que sería la estructura del español. Alba sugiere que “la razón de este fenómeno pudo ser el hecho de que fueran introducidas al vocabulario castellano, después de que ocurriera la evolución” de las vocales y consonantes latinas. Estos cultismos conservan sonidos latinos que datan del siglo 12. También pudo haber influido el hecho de que se tratara de voces no muy frecuentes, usadas por las clases privilegiadas. Ejemplos de cultismos lo son cátedra, artículo, insigne, capital, ánima, y muchas otras. Las semicultas, en cambio, no experimentaron una evolución completa, por razones que no caben aquí. Entre ellas Alba menciona codicia que debió llegar a codeza, y fiesta, que debió llegar a hiesta, pero su evolución se detuvo antes de que llegaran a su “destino”. Las palabras populares, en cambio, usadas durante siglos, experimentaron una evolución completa. Por ejemplo, de filium>hijo, de mulierem>mujer, hominem>hombre y alterum>otro. Pero lo interesante no acaba aquí pues, en ocasiones, de una palabra latina se originaron lo que conocemos como dobletes etimológicos. Estos dobletes nos conducen felizmente al Bocadillo de mañana. No se lo pierda porque, si se lo pierde, se pierde.

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