


Los griegos sí que sabían de cabildeo. Y por eso el mayor error de Francisco Domenech frente a la Comisión Total fue no mencionar a Homero. En su patética alocución inicial, el secretario de la Gobernación habló de Hitler, del senador Joseph McCarthy, de Hugo Chávez, de la libertad de prensa (que ni él mismo respeta), de la democracia, de la historia constitucional, del Museo del Holocausto, del pastor luterano Martín Niemöller, y hasta citó un poema bastante manoseado. De lo que se olvidó Domenech fue de repasar aquella escena en la que Zeus le prohibió a los demás dioses intervenir en la guerra de Troya. Porque si algo quedó claro, tras las siete aburridísimas horas de sublime frivolidad senatorial, es que la olímpica Comisión Total no tenía nada que ver ni con la justicia ni con la verdad, mucho menos con el cabildeo ilegal o la corrupción, sino sobre un asunto más atávico: una garata entre dioses.

Te invitamos a descargar cualquiera de estos navegadores para ver nuestras noticias: