María Calixta Ortiz
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De frente a la nueva ola del COVID-19

Antes de que la gobernadora firme la nueva orden ejecutiva para la próxima etapa con las medidas de reapertura o cierre expongo aquí mis recomendaciones.

Desde marzo, los epidemiólogos advertimos que el COVID-19 se manifestaría en la población en una ola tras otra, al menos por un año y medio. Esto es, señores, hasta diciembre de 2021. Al día de hoy, solo llevamos cuatro meses y estamos en la segunda ola con un alza en contagios confirmados con prueba molecular. Según el modelo del Colegio Imperial de Londres, la tercera ola será en noviembre 2020. La segunda ola que este grupo predijo fue en julio, y se cumplió.

Hemos advertido que no habrá inmunidad del rebaño porque los estudios confirman que las inmunoglobulinas creadas en una infección se pierden muy rápido. Por otro lado, no habrá vacuna en menos de un año, y cuando llegue, será poco efectiva porque el virus tiene la capacidad de cambiar parte de su contenido genético.

Tenemos más casos confirmados en julio porque el virus está circulando más en nuestra zona geográfica y en verano ocurren más congregaciones por los recesos de vacaciones. Además, Estados Unidos es el país con más casos documentados, por lo que Puerto Rico estará directamente afectado, y estas olas continuarán. Entonces, ¿qué más podemos hacer?

Primero, el gobierno debe continuar planificando para las próximas olas de contagios. Incluir medidas de intervención directa desde la víspera de la celebración de eventos o festividades como el 25 de julio, Día del Trabajo, Acción de Gracias, Navidades, así como las compras masivas durante estos periodos. También debe cumplir con medidas estrictas en las campañas políticas y en las manifestaciones o protestas.

El regreso a clases presencial en agosto es un no rotundo. No hay estrategia posible que controle lo que ocurrirá en los encuentros de niños y adolescentes en las escuelas, y hasta de jóvenes adultos en las universidades. Reabrir las labores administrativas escalonadas del sector académico escolar puede ser una opción, pero el dictar clases debe seguir de forma remota, para lo cual se tiene el permiso del Departamento de Educación federal hasta diciembre. Otro sector que no debe reabrir es el de eventos masivos, y en especial el que se da en lugares cerrados, donde el virus tiene mayor probabilidad de contagio.

Segundo, ya sabemos que los contagios ocurren principalmente en los chinchorros en lugares aislados, bares, restaurantes, hospederías, viajeros y fiestas familiares que no cumplen con las normas. Las nuevas medidas deben proteger a los denunciantes (whistleblowers) que hagan querellas, y ejecutar el cierre inminente e imponer las respectivas multas. Para esto, está la línea confidencial COVID-19 (787-522-6300). A los negocios que han tomado todas las medidas de precaución para que el cliente se sienta seguro, a esos no los toquen.

En el caso de las familias que reciben viajeros sin la requerida prueba y sin la cuarentena de 14 días, no piensen que el gobierno les va a llevar la protección a su casa.

Tercero, los centros de cuidado de ancianos deben seguir las normas del CDC que recomiendan que se restrinjan todas las visitas, excepto en situaciones de cuidado compasivo, así como las de voluntarios y personal sanitario que no sea esencial. También deben poner en práctica un monitoreo de pruebas a su personal y a los ancianos.

Cuarto, y el más difícil de controlar, es al ciudadano irresponsable que no cumple con las medidas de salubridad, y que alardea de que tiene derecho a no ponerse la mascarilla y nadie lo puede obligar. Esto es inaceptable. Para esto debemos darle al comerciante respaldo policiaco para hacer valer el rótulo de “nos reservamos el derecho de admisión”.

Ahora bien, les digo que “todo esto pasará”, porque toda pandemia tiene su fin. Esto gracias a los controles naturales y otras variables ecológicas que inciden sobre la propagación de los virus. Así como el zika, chikunguña, y la gripe aviar, entre otros que han circulado, han contagiado y se han apagado, el COVID-19 también se atenuará. Lo que no podemos predecir es cuándo.

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