


Al criar a mis hijos procuré hacerlo de la mejor forma posible. Hoy son personas de bien. Siendo un poco vanidosa, algo aporté a esa formación. Los eduqué con valores y les inculqué tratar con respeto y consideración a los demás. Hoy reconozco que, en los años de su niñez y juventud, dediqué más tiempo y esfuerzo a enseñarle a mi hija cómo protegerse, que a conversar con mi hijo sobre el papel que los hombres pueden desempeñar para que las mujeres estén más seguras. Aun así, en el caso de mi hijo, las conversaciones fueron suficientes para que comprendiera su responsabilidad como hombre.

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