Benigno Trigo
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El censo y las hijas del Jefe

El viernes se hizo público el censo de abril de 1950. El de la Isla es distinto al del continente. El cuestionario está en español, y algunas categorías son diferentes. Por ejemplo, sólo se listan dos razas en el puertorriqueño, Blanco (B) o De color negro o mulato (Col), mientras que en el americano se listan White (W), Negro (Neg), American Indian (Ind), Japanese (Jap), Chinese (Chi), y Filipino (Phili). El detalle más interesante para mí es que el americano se refiere al hombre que está a la cabeza de la familia como “Head”, pero el puertorriqueño se refiere al “Jefe”.

Picado por la curiosidad, me meto en el banco de datos y busco a Pito y a su familia. Doy con ella; y entre varias cosas me entero que en la casa de la Alhambra en Ponce vivían mis abuelos, sus hijos, y dos hermanas, Margarita y Rosa Cruz. Margarita me interesa más porque dice el censo que tiene sólo 12 años.

Voy a la Memoria de Rosario donde vuelvo a encontrar a Margarita, una niña que tenía la misma edad que Mami en 1949 (diez años), y que estaba supuesta a ser su compañera de juegos además de velarla. Mami cuenta dos cosas terribles sobre la hija obediente y sacrificada. La primera, es que su padre la había mandado a Ponce con su hermana mayor, en pago por un préstamo que había recibido de Pito, que lo había salvado de la ruina.

Supervisores del Censo den Puerto Rico Archivo Histórico 1950
Supervisores del Censo den Puerto Rico Archivo Histórico 1950 (Suministrada)

La segunda, es el cuento del lobanillo inoperable. Margarita tenía un lunar en la frente que preocupaba tanto a Mami que hizo campaña para operarla. El médico determinó que la operación podía ser peligrosa y no se lo extirparon. Me pregunto si el miedo de Mami era por la forma en que Margarita había llegado a su casa. Dos años después, Pito mandó a Mami a estudiar a Estados Unidos, y cuando volvió se encontró con que se habían llevado a Margarita al campo de nuevo.

Mami cuenta que Margarita era de Indiera Fría, un barrio de Maricao, pero en el censo dice que Margarita era oriunda de Jayuya, el pueblo donde seis meses después del recuento, en octubre de 1950, Blanca Canales, la hija rebelde del Nacionalismo, atacó el cuartel de la policía como parte de una revuelta coordinada para lograr la independencia de Puerto Rico.

En su Memoria, Mami se lamenta que nunca volvió a saber nada de Rosa ni de Margarita. Dice que son parte de “un remolino de seres que el viento arrastró tras de sí.” Gracias al censo rescatamos algunos datos importantes sobre ellas, como su apellido, curiosamente simbólico, y su verdadero pueblo de origen. Y junto con la Memoria de Mami, podemos empezar a recomponer una historia trágica familiar.

Pero el cuento de Margarita es más grande que la historia del sacrificio de una hija. Es también la memoria del patriarcado y sus efectos en Puerto Rico.

Documento del Censo de Puerto Rico 1950 (Archivo Histórico)
Documento del Censo de Puerto Rico 1950 (Archivo Histórico) (Suministrada)

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