


Competían por mi atención las pantallas de la computadora y el televisor mientras escribía una columna sobre el último disparate político que nos entretenía en Puerto Rico. Quería terminarla antes que se agotara la paciencia de mi esposa que me esperaba… Me cautivó la escena de los enormes camiones resbalando por la helada autopista en medio de la tormenta de nieve, hasta verlos terminar su danza contra la ristra de vehículos apiñados en el tapón. ¿Cómo es que se les ocurre tirarse a la carretera para retar el poderío de la naturaleza?

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