


El caso denunciado en Toa Baja, donde presuntamente suna adolescente de 17 años fue mantenida en encierro, sometida a maltrato y mantenida en condiciones inhumanas, así como el hallazgo, en Loíza, de un grupo de menores en un entorno de abandono extremo, no son hechos aislados en Puerto Rico. Se trata de la expresión más cruda de una crisis que se repite con alarmante frecuencia en la isla. Mientras, seguimos actuando, como si se tratara de eventos extraordinarios, pero en realidad estamos frente a una emergencia estructural que el país se ha negado a enfrentar con la seriedad que amerita.

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