Raúl Figueroa Rodríguez
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La Isla se vacía

Puerto Rico sigue perdiendo gente rápidamente.  La pérdida de población ha sido marcada en los últimos años debido a un aumento en la emigración hacia los Estados Unidos.  La tendencia apunta a que para el año 2020 la población de Puerto Rico será 3.2 millones de habitantes, la misma cantidad de personas que residían en la isla en el año 1980.  Al terminar esta década, todos los municipios deben estar perdiendo población, incluyendo Gurabo, el único municipio que presentó un aumento de población en las estimaciones más recientes. 

El análisis del cambio en el tamaño de la población es importante, pero más preocupante es cómo quedará en los próximos años la composición de la misma.  Vamos camino a una población más pequeña, pero al mismo tiempo mucho más vieja.  Según las estimaciones de población de la Oficina del Censo de los Estados Unidos, desde el año 2010 hasta el año 2015, la población de personas menores de 18 años disminuyó 17.8%, el equivalente a 160 mil jóvenes menos.  Mientras que el grueso de la fuerza trabajadora, la población entre 18 y 64 años se redujo en 168 mil personas durante el mismo periodo.  Todo esto mientras las personas con 65 años y más aumentaron 14.6%.

Uno de los retos que traerá la nueva composición de la población es una merma en la demanda y el valor de las viviendas.  La demanda y el valor de las viviendas disminuirá mientras que la cantidad de hogares a la venta aumentará debido a la migración y la muerte de personas de mayor edad.  También disminuirá la venta de vehículos de motor, y otros productos y servicios que dependen de una población más joven.  Por otro lado, veremos una disminución de la fuerza trabajadora y la base de contribuyentes, mermando los ingresos del gobierno.  Los cambios demográficos también empeoraran el maltrecho estado de los sistemas de retiro y de salud en Puerto Rico.

Hemos permitido que los retos demográficos se conviertan en problemas por la costumbre de dejar los cambios necesarios para último momento.  Lo estamos viviendo con los sistemas de retiro y lo seguiremos observando en otros aspectos de la sociedad en el futuro.  Tampoco hemos sido capaces de formular política pública adecuada que atienda estos retos demográficos.  De no haber cambios significativos en los próximos años, nuestros viejos, quienes dieron todo por Puerto Rico, sufrirán las consecuencias de la inacción y la mala planificación.  Mientras tanto, nuestros jóvenes seguirán buscando una mejor calidad de vida fuera de Puerto Rico.  Atender la situación fiscal es importante, pero los cambios demográficos pueden afectar hasta el mejor de los planes. 

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