Tengo que desempolvar esta publicación porque cada vez que escucho las palabras “yal”, “mantenida”, “cuponera”, y la extensa y prejuiciosa lista de adjetivos con los que se refieren a la mujer que vive en un caserío o en lugares de pobreza, se ponen a prueba mi paciencia y tolerancia.
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Orgullosa del caserío y del arrabal
La directora del área de licenciamiento del Departamento de la Familia, Raquel Rodríguez-Gauthier comenta sobre los prejuicios a la mujer de caseríos y sectores
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