


Los terremotos consecutivos de 7.1 y 7.5 de magnitud ocurridos ayer tarde en Venezuela, sumado a la advertencia de tsunami emitida para Puerto Rico, representan mucho más que una noticia triste e impactante. Fueron un recordatorio categórico de que el Caribe comparte una misma realidad geológica. Las placas tectónicas no reconocen fronteras, ideologías, status políticos ni crisis económicas. La naturaleza no distingue entre países ricos o pobres, simplemente se manifiesta. Hoy la tragedia golpeó a un país hermano. Mañana podría ponernos nuevamente a prueba a nosotros.

Te invitamos a descargar cualquiera de estos navegadores para ver nuestras noticias: