



El proceso de aceptación de un diagnóstico de una enfermedad inflamatoria del intestino (EII) es individual en cada persona, puede ser largo y depender de múltiples factores, entre estos: cuándo ocurre el diagnóstico, dónde inicia, el núcleo de apoyo y el acceso a los recursos que tenga el paciente. De acuerdo con la psicóloga del Centro de Enfermedades Inflamatorias de la Universidad de Puerto Rico, doctora Grace M. Viñas Joy, el impacto emocional atraviesa etapas normales que son similares a las del duelo.
“Al inicio te pueden visitar emociones de negación, preocupación, miedo y coraje, luego comienza esa sensación de negociar la idea de tener algo que no quiero, pero, a la vez, tengo que aceptar la condición para poder mejorar y, entonces, puede venir una sensación de tristeza profunda hasta llegar a la aceptación”, informó la también colaboradora de la Fundación Esther A. Torres Pro-Enfermedades Inflamatorias del Intestino. A tales efectos, la especialista destacó que, mientras más rápida e integral sea la ayuda, menos intenso será ese proceso emocional, por consecuencia, se minimiza el impacto físico.
La psicóloga indicó que está comprobado que el intestino influye en el cerebro, y, viceversa, por lo que atender ambos es vital.
“El sistema intestinal está sumamente arraigado a lo que es el cerebro. Esa relación directa hace más tangible el impacto emocional. No solo es la neuroquímica del cuerpo, porque un paciente con esta enfermedad usualmente tiene fatiga, baja mucho de peso y se le hace difícil y complicado hacer las tareas del día a día, sino tener también que cumplir las expectativas del mundo en que vivimos, sumado a los síntomas que pueden traer un estigma social o mucha incertidumbre”, sostuvo.
Ante este panorama, la psicóloga enfatizó que la mejor opción es que, tan pronto el paciente identifique síntomas que comienzan a trastocar su vida o se entere de un diagnóstico, integre un equipo interdisciplinario formado por un gastroenterólogo, nutricionista y profesional de la salud. “Hay que romper ese estigma de que tienes que padecer de un trastorno de salud mental; la ayuda psicológica es parte del tratamiento y del equipo. Este tipo de servicio siempre complementa y añade. Desde el momento en que incluyes a alguien vas a prevenir que los síntomas se compliquen, te ayuda a entender mejor la enfermedad, a identificar tu núcleo de apoyo y a no irte de forma automática por los miedos y el estigma”, subrayó.
Existen diversos modelos terapéuticos para ayudar al paciente que el especialista utiliza, dependiendo de las necesidades individuales de la persona. De forma general, la doctora mencionó los siguientes consejos para manejar las emociones y el estrés:
“Es muy diferente manejar las emociones y el estrés cuando se tiene la condición activa que cuando no se tiene. En ese momento, [se debe tener] mucho descanso y apoyo, y asegurarse de que la persona tiene las facilidades de acomodo razonable en el trabajo o en la escuela para que no tenga esa carga adicional que le afecta adversamente en el proceso escolar o académico”, exhortó Viñas.
Según la psicóloga, la meta es pasar por el proceso de ajustes, con la ayuda necesaria y conseguir llegar a la adaptación. “La aceptación te permite: tomar el control de tu vida, tener calidad de vida y disfrutar de tus intereses y actividades”. ¿Cómo llegar?
Por otro lado, aunque el apoyo social es un factor protector en cualquier proceso de salud mental o físico, la doctora reconoció que no es tan fácil cuidar y apoyar. “Hay que tener la conciencia de que las personas que acompañan, también pasan un proceso emocional asociado al diagnóstico de esa persona que quieren y aprecian. El proceso de apoyo debe ir acompañado de asegurarnos de las expectativas de cada uno, que los cuidadores conocen el diagnóstico, que no sobreprotegen mucho al paciente y que el paciente pueda ser transparente sobre cómo se siente, sin tener preocuparse por afectar a la persona que lo apoya”, puntualizó.
Por último, Viñas hizo hincapié en que se puede tener calidad de vida, aun con el dolor o la presencia de otros síntomas. “La condición EII es impredecible y puedes estar llevando una vida balanceada y aun así presentar síntomas. Entonces, tienes que enfocarte en cómo aumentas los recursos y el conocimiento para, en vez de sobrepreocuparte o aislarte, ocuparte y hacer los ajustes que te permitan vivir una vida con la que te sientas a gusto. Reitero que es un proceso que, en algunas personas, toma más tiempo que otras. Al mismo tiempo, añadir los recursos necesarios ayudar a que ese proceso dure menos o sea menos intenso emocionalmente y, por consecuencia, físicamente”, enfatizó.
Para orientación adicional, escribe a la Fundación FEAT fatpr@gmail.com o llama al Centro de Enfermedades Inflamatorias del Intestino al 787-224-0380.
La autora es periodista colaboradora de Puerto Rico Saludable.

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