El propósito de la dieta del índice glucémico es proveer a las personas con diabetes, así como a quienes no tienen la condición, las estrategias u opciones que sirvan de guía al momento de seleccionar los alimentos.
El propósito de la dieta del índice glucémico es proveer a las personas con diabetes, así como a quienes no tienen la condición, las estrategias u opciones que sirvan de guía al momento de seleccionar los alimentos. (Shutterstock)

En la actualidad, el afán por encontrar la dieta perfecta es el pan nuestro de cada día. Sin embargo, dar con un plan de alimentación que tenga balance entre salud y reducción de peso no es tan fácil.

La licenciada Wanda I. González, nutricionista en el Centro de Servicios Médicos Integrados (CESMI), explicó que “el índice glucémico (IG), mide la rapidez con la que un alimento puede elevar el nivel de azúcar en la sangre. Esta medida utiliza como referencia la absorción de 50 gramos de glucosa pura”.

Para González, el propósito de este tipo de dieta es proveer a las personas que tengan un diagnóstico de diabetes, así como a quienes no tienen la condición, las estrategias u opciones que sirvan de guía al momento de seleccionar los alimentos.

“Es importante que el paciente sepa reconocer la calidad y el valor nutricional del alimento. El que un alimento posea un índice glucémico bajo no significa que sea más saludable que uno con un índice glucémico elevado”, dijo González.

En palabras sencillas, el éxito de este régimen consiste en que la persona pueda identificar y seleccionar aquellos alimentos con menor índice glucémico. Esta es la clave para evitar episodios de hiperglucemia (azúcar alta) luego de realizar sus comidas. La licenciada en nutrición aclaró que existen algunas limitaciones al realizar esta dieta, como pueden ser: la madurez del alimento, el tiempo de almacenaje, su procesamiento, su método de cocción, los niveles de glucosa en la sangre y la resistencia a la insulina, así como otros factores metabólicos que pueden variar la carga glucémica del alimento.

El paciente con un diagnóstico de diabetes deberá limitar el consumo de harinas refinadas y de alimentos altos en azúcares como los bizcochos, las galletas y los dulces, entre otros.

“La persona deberá realizar cambios en estilos de vida que beneficien su salud. Una selección adecuada de alimentos, combinada con un estilo de vida activo son clave para el manejo y el control de sus niveles de glucosa. Se recomienda realizar, al menos, 30 minutos de actividad física cinco veces a la semana”, abundó.

Entre las recomendaciones que ofrece González se encuentran:

  • Seleccionar un plato pequeño de alrededor de nueve pulgadas para servir sus alimentos.
  • Dividir el plato en la mitad: colocar una porción de vegetales frescos o cocidos. La otra mitad dividirla en dos cuartos; uno de proteínas, que puede ser de origen vegetal o animal. Mientras que el otro cuarto se utilizará para los farináceos, preferiblemente cereales íntegros.
  • Optar por agua en vez de refrescos o jugos con altos niveles de azúcar.

“Visita a un profesional licenciado en nutrición y dietética para que pueda ayudarte a desarrollar un plan de alimentación individualizado dirigido a tus necesidades nutricionales. Recuerda que una selección adecuada de alimentos y una nutrición balanceada es esencial”, exhortóGonzález.

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