



Las vacunas son una de las herramientas de salud pública más exitosas de la historia. Gracias a ellas, enfermedades que en el pasado causaban millones de muertes y discapacidades, como la viruela, la poliomielitis y el sarampión, han sido eliminadas o controladas en muchas partes del mundo.

Aunque solemos asociarlas con la infancia, su protección es necesaria durante todas las etapas de la vida. Así como visitamos al médico, nos realizamos laboratorios y cumplimos con los exámenes de salud recomendados, mantener nuestras vacunas al día también debe formar parte del cuidado preventivo de la salud.
¿Cómo funcionan las vacunas?
Las vacunas ayudan al sistema inmunitario a reconocer y combatir virus o bacterias antes de que causen una enfermedad grave. Al vacunarnos, nuestro organismo desarrolla una respuesta de defensa y crea memoria inmunológica. De esta manera, si más adelante entramos en contacto con el microorganismo, el cuerpo puede responder con mayor rapidez y eficacia.
Además de proteger a quien las recibe, las vacunas contribuyen a proteger a la comunidad. Cuando una proporción alta de la población está vacunada, se reduce la propagación de enfermedades y se brinda mayor protección a quienes son más vulnerables, como los bebés, los adultos mayores y las personas con condiciones que afectan su sistema inmunitario.
Antes de ser aprobadas, las vacunas atraviesan rigurosas etapas de investigación y evaluación para determinar su seguridad y eficacia. Una vez autorizadas, continúan siendo monitoreadas por las agencias reguladoras para identificar posibles efectos adversos y asegurar que sus beneficios sigan siendo mayores que sus riesgos.
Una protección que debemos mantener
Los recientes brotes de sarampión reportados en varios estados de Estados Unidos nos recuerdan que los avances alcanzados no deben darse por sentado. Cuando disminuyen los niveles de vacunación, enfermedades que estaban controladas pueden reaparecer y propagarse rápidamente entre las personas no protegidas.
Por eso, mantener una cobertura adecuada de vacunación resulta esencial para preservar estos logros y proteger la salud de todos.
¿Qué vacunas necesitan los adultos?
La protección de algunas vacunas puede disminuir con el tiempo y ciertas enfermedades representan un riesgo mayor durante la adultez o el envejecimiento. Las recomendaciones varían según la edad, el historial de vacunación, las condiciones de salud y otros factores de riesgo. Entre las vacunas recomendadas para adultos se encuentran:
Las vacunas han salvado millones de vidas y continúan siendo una de las formas más seguras y efectivas de prevenir enfermedades y sus complicaciones. Habla con tu médico o farmacéutico para conocer cuáles te corresponden.
Vacunarte es una decisión que contribuye a tu bienestar y al de tu comunidad. Como parte de una visión de Salud Completa, mantener tus vacunas al día ayuda a preservar tu calidad de vida y a promover un envejecimiento saludable y activo. Porque cuidar tu salud hoy es invertir en más y mejores años de vida.

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