Un crucero con turistas que pasa frente al Malecón en La Habana en el 2017. (EFE) (semisquare-x3)
Un crucero con turistas que pasa frente al Malecón en La Habana en el 2017. (EFE)

La Habana - Estados Unidos emitió hoy nuevas restricciones a los viajes a Cuba, entre ellas una prohibición expresa a los viajes “persona a persona” y el uso de cruceros, lo cual liquida las dos formas más usadas actualmente por los estadounidenses para llegar a la isla.

Aunque dejó inalteradas doce licencias para poder viajar a la isla, y enfatizó que empresas agrícolas, tecnológicas, bancarias, farmacéuticas y de infraestructura continúan con vía libre para operar en la isla, siempre y cuando cumplan con las estipulaciones establecidas por el embargo económico, la administración de Donald Trump atacó a la yugular del turismo cubano.

En una declaración dada a conocer hoy, el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, indicó que “Cuba continúa desempeñando un papel desestabilizador en el Hemisferio Occidental, proporcionando una plataforma comunista en la región y apoyando a adversarios estadounidenses en lugares como Venezuela y Nicaragua al fomentar la inestabilidad, socavar el Estado de derecho y suprimir los procesos democráticos”.

El funcionario agregó que “este gobierno ha tomado una decisión estratégica para revertir el relajamiento de las sanciones y otras restricciones al régimen cubano. Estas acciones ayudarán a mantener los dólares estadounidenses fuera del alcance de los servicios militares, de inteligencia y de seguridad cubanos”.

La acción de hoy sacó de carrera a la categoría de viaje que se había vuelto más popular desde que fue aprobada por la administración de Barack Obama, pues permitía a los estadounidenses viajar solos o en grupo siempre que pudieran probar una finalidad educativa, lo cual podía ser, por ejemplo, asistir a un museo.

Esta categoría era la más usada para viajar en cruceros, pues no requería de documentación en exceso y prácticamente permitía a cualquiera viajar a Cuba. 

La declaración oficial no hablaba en un inicio de prohibir los viajes en cruceros, sólo incluia una extraña resolución que restringía las “exportaciones de barcos de pasajeros, buques recreativos y aeronaves privadas”, una medida que expertos consultados por El Nuevo Día no entendieron bien de entrada y que alertaron podía traer sorpresas.

En efecto, eso ocurrió y un funcionario del Departamento de Comercio dijo a medios de prensa en Washington que el uso de cruceros queda vedado a raíz de esa disposición. Sólo buques de carga podrán hacer viajes a Cuba.

La nueva regulación entra en vigor desde mañana, 5 de junio, pero no afectará a quienes hayan comprado su viaje antes de esa fecha.

En las comunicaciones del Departamento del Tesoro no se hace referencia directa a las aerolíneas comerciales, aunque sí prohibe el uso de aviones privados o corporativos. 

Un total de 142,721 estadounidenses llegaron a Cuba en cruceros entre el 1 de enero y el 30 de abril, según las autoridades cubanas.

Desde el 2014, cuando Barack Obama y Raúl Castro Ruz anunciaron el intento de deshielo de las relaciones bilaterales, el turismo estadounidense no ha dejado de crecer en Cuba. En 2018, unos 639,000 ciudadanos estadounidenses viajaron a Cuba.

En el último año 24 colegios y universidades estadounidenses que venían a Cuba con el objetivo de realizar actividades académicas e intercambiar experiencias con investigadores profesionales y estudiosos cubanos relacionados con el Centro de Estudios Martianos, se han visto forzados a cancelar sus proyectos, informaron las autoridades cubanas.

La acción de la Casa Blanca complica los viajes a Cuba, pero no los impide por completo. Básicamente requerirá que los estadounidenses viajen en grupos preautorizados usando agencias y acogiéndose a una de las 12 licencias vigentes, que incluyen viajes familiares, actividades periodísticas, científicas, académicas, culturales, deportivas y religiosas, o la polémica licencia de “ayuda al pueblo cubano”, bajo la cual puede acogerse prácticamente cualquier persona.

La comunicación del Tesoro reitera que las actividades bancarias siguen activas, que medicamentos cubanos podrán aspirar a ser mercadeados en Estados Unidos, que empresas tecnológicas como Google pueden operar en la isla y que firmas de desarrollo de infraestructura pueden aliarse con similares cubanas para proyectos, siempre y cuando cumplan con las disposiciones del bloqueo o embargo económico que Estados Unidos mantiene contra Cuba desde 1962.

En concreto, este paso busca sacar de carrera otra de las medidas de la era Obama y apretar la creciente industria turística cubana, pero sin coartar totalmente el derecho de los estadounidenses a viajar a la isla.

“El recrudecimiento del bloqueo de #EEUU vs. #Cuba y su aplicación extraterritorial es un ataque al Derecho Internacional y a la soberanía de todos los Estados. Constituye el principal obstáculo para nuestro desarrollo y es una flagrante violación de los #DDHH de todos los cubanos”, escribió el Twitter el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla al reaccionar a la medida.

El senador por Florida, Rick Scott, dijo que “Cuba sigue siendo la fuerza más poderosa que sostiene a Nicolás Maduro mientras mata de hambre a su propia gente. El régimen cubano es un participante voluntario y activo en el genocidio de Maduro. Los Estados Unidos deben tomar todas las medidas posibles para cortar los lazos con Cuba”.

El senador cubanoamericano Marco Rubio también aplaudió la medida.

Por su parte, el presidente de la organización Engage Cuba, James Williams, dijo que “restringir la libertad de viaje de los estadounidenses es un ataque a un derecho fundamental de los ciudadanos. El gobierno federal no debe estar regulando dónde los estadounidenses van de vacaciones”. Engage Cuba es una organización estadounidense que impulsa un acercamiento entre ambos países.



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