El béisbol cubano comenzó el sábado una nueva Serie Nacional tras el notable descalabro sufrido por la selección nacional en el certamen de los Juegos Panamericanos de Lima.

La Habana, Cuba - Sumido en una espiral de cuestionamientos y en medio de la marcada crisis que vive desde hace varios años, el béisbol cubano comenzará el sábado una nueva Serie Nacional, cuyo calendario coincidirá en el mes de noviembre con el fuerte torneo clasificatorio para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

El arranque de campaña sucederá a pocos días después del notable descalabro sufrido por la selección nacional en el certamen de los Juegos Panamericanos de Lima, en los que por primera vez en más de cinco décadas la isla caribeña quedó fuera del podio.

Para mayores males, los dirigidos por Rey Vicente Anglada se despidieron de la cita con una pésima imagen, después de ceder en la discusión del quinto puesto frente a República Dominicana, cuando ganaban por diferencia de ocho carreras en el décimo episodio y a un solo out del triunfo.

“Nos hemos acostumbrado a no ganar”, dijo Anglada tras el colapso limeño. “Somos una generación que no ha sabido de muchos triunfos (...). El entrenador soy yo, así que yo asumo toda la responsabilidad", declaró el también técnico de los legendarios Industriales de La Habana.

La Serie Nacional, por lo tanto, arranca en un clima de total decepción y entre las virulentas criticas de los aficionados, que en sus habituales y acaloradas tertulias piden a gritos la sustitución de la cúpula directiva de ese deporte, reclaman cambios estructurales, ve en el llamado a filas de los peloteros que juegan en Grandes Ligas como la solución más rápida a la sequía de resultados en torneo internacionales, y reconocen que el béisbol –y el sistema deportivo cubano en general- no ha sabido adaptarse a tiempo a las dinámicas que actualmente rigen en el deporte a nivel mundial.

“Todo está mal. Hay que cambiarlo todo, desde los que mandan, hasta esas políticas que no dejan que los cubanos en las Grandes Ligas jueguen por Cuba”, dijo Rodolfo Alcántara, un fanático a muerte del béisbol, en una de las tertulias habaneras.

Esa percepción no es menos y tiene base.

Considerado como el deporte nacional en la Isla, el béisbol es responsable en buena medida del estado anímico de no poco millones de cubanos, que andan sumamente decepcionados por el pobre desempeño de un elenco para cuya preparación se destinaron no pocos recursos y tiempo, y del que esperaban una corona que mitigara la prolongada sequía de buenos resultados internacionales.

Ese mal ambiente agarra el inicio de la Serie Nacional, un torneo que, aunque sea de refilón, es seguido por la mayoría de la población cubana.

La mayor novedad de la temporada no está en la calidad del deporte, sino en el esquema competitivo, que fue retornado al formato original que establece que los equipos que clasifiquen al segundo segmento del campeonato no arrastrarán los resultados particulares con el resto de los equipos que animarán esa ronda, algo que en la pasada edición perjudicó sobremanera las opciones de los Cachorros de Holguín para avanzar a la postemporada.

En el congresillo técnico previo al inicio se oficializó el regreso al puente de mando del equipo pinareño del experimentado Alfonso Urquiola, el hombre que condujo a los Vegueros al título de la Serie del Caribe de San Juan 2015, el único conquistado por un equipo cubano desde el regreso a estas lides.

También retorna Miguel Borroto como dirigente de los Toros de Camagüey, y en esa misma responsabilidad debutan Manuel Vigoa (Cazadores de Artemisa) y Armando Ferrer (Cocodrilos de Matanzas).

Como en la anterior versión, serán 16 los equipos que animarán la primera fase del torneo, todos jugarán 45 partidos en subseries de tres juegos bajo el sistema de todos contra todos.

Los cuatro mejores conjuntos de ese tramo avanzarán directo a la segunda etapa y quedará dos espacios que se definirán en un playoff de 5-3 entre los equipos que ocupen entre el quinto y el octavo lugar restantes cuatro elencos. El quinto se mediría al octavo y el sexto lo haría con el séptimo.

De ahí se jugará un todos contra todos y los mejores cuatro llegarán a las semifinales.            

La apertura oficial de la 59 edición del clásico beisbolero cubano se realizará en el estadio Julio Antonio Mella, cuartel general de los Leñadores de Las Tunas, vigente monarcas del béisbol cubano.

El estratega Pablo Civil presentará una nómina a la que ha logrado sumar varios efectivos que se reincorporan al béisbol cubano, aunque en las tres primeras subseries no podrá contar con el receptor Yosvani Alarcón, el jardinero Yunieski Larduet y el lanzador Yudiel Rodríguez, quienes, como el resto de los integrantes de la selección que participó en los Panamericanos de Lima, disfrutarán de unos días de descanso.

La temporada contará nuevamente con la presencia de jugadores reinstalados del profesionalismo en el extranjero, una tendencia que inició el año pasado y que ha continuado con sobre 60 casos de peloteros que decidieron regresar a la liga cubana tras su paso por la pelota rentada. Algunos de ellos, incluso, tienen experiencia en la pelota de las Grandes Ligas, como el caso de Erisbel Arruebarruena, que estaba proyectado para ser uno de los grandes prospectos de los Dogers de Los Ángeles y regresó a la isla, donde será parte de la nómina de los Cocodrilos de Matanzas.


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