

10 de octubre de 2026 - 2:58 PM


Washington D.C. - La Oficina del Inspector General (OIG) del Departamento de Estado de Estados Unidos investiga a la embajadora en Grecia, Kimberly Guilfoyle, de madre puertorriqueña, en momentos en que un donante republicano le imputó –en un acto de “quid pro quo”– solicitarle pagar una deuda de $100,000 a cambio de promover que tuviera acceso a la administración de Donald Tump, según informes.
NBC News informó que tanto Guilfoyle como el funcionamiento de la embajada están bajo investigación. La OIG indicó que ni confirma ni niega sus investigaciones.
Eric Deters, un excandidato al Congreso por Kentucky y donante del Partido Republicano, imputó a Guilfoyle haber hecho solicitudes de pago, la más reciente, por $100,000, justo antes de su proceso de confirmación como embajadora de Estados Unidos en Grecia.
Guilfoyle, según textos divulgados por Deters, quería que le saldara una deuda de su cuenta de American Express. La representación legal de Guilfoyle cuestionó la autenticidad de los mensajes.
“Cariño, por favor, necesito que me ayudes hoy mismo. Podrías enviármelo aquí”, escribió Guilfoyle a Deters, el 3 de julio de 2025, seis días antes de su audiencia de confirmación del 9 de julio, por mensaje de texto, como un emoji de manos rezando y un PDF con instrucciones de pago de la tarjeta American Express, según la información divulgada.
Entonces, según Deters, le advirtió que no podía hacerlo, porque tendría que divorciarse si lo hacía y, de todos modos, ella, supuestamente, no le había ayudado con sus reclamos a la administración Trump.
Deters, quien perdió su licencia de abogado y es conocido en las filas conservadoras de su estado de Ohio, sostuvo que pidió a la administración Trump –incluidos el vicepresidente JD Vance; la jefa de Gabinete de la Casa Blanca, Susie Wiles; Donald Trump, hijo; Todd Blanche, secretario de Justicia; y Guilfoyle, entre otros– extraditar de Pakistán al médico Abubaker Atiq Durrani, quien supuestamente llevó a cabo cirugías innecesarias.
“Después de que ya le había pagado $300,000, y ella sabía que le daría otro millón si me ayudaba con esta causa, cosa que no hizo, cuando me pidió otros $100,000, le dije: ‘Kimberly, todavía no has hecho nada por mí’… Se enfadaba conmigo porque le enviaba correos electrónicos y mensajes de texto que ella no quería que enviara. En resumen, era un claro intercambio de favores. Eso era lo que me ofrecía”, indicó Deters a PBS News.
El secretario de Estado, Marco Rubio, quien fue recibido por Guilfoyle en Atenas justo cuando The Wall Street Journal recién publicaba el pasado miércoles la denuncia original, no ha dado por el momento, públicamente, validez a las denuncias de Deters.
Trump, sin dar detalles, reconoció el viernes haber escuchado sobre el escándalo de Guilfoyle. “Solo he oído hablar un poco de eso. No sé mucho, pero ella siempre fue muy amable”, dijo.
Guilfoyle fue novia de Donald Trump, hijo –con quien llegó a estar comprometida– y estuvo casada con el gobernador de California, el demócrata Gavin Newson.
En un mensaje en la convención presidencial republicana de 2020 que buscó llevar un mensaje hispano, Guilfoyle –quien fue fiscal en San Francisco– aludió a su madre, Mercedes, quien murió de cáncer y fue maestra de Educación Especial en Aguadilla.
Entonces, erróneamente, Guilfoyle, nacida en California y cuyo padre es irlandés, se describió como una “estadounidense de primera generación”.
Aunque su intención era presentarse como una inmigrante –sentimiento con el que se identifican muchos puertorriqueños que viven en Estados Unidos–, la madre de Guilfoyle, por ser natural de Puerto Rico, era ciudadana estadounidense.
Si su madre fue la primera ciudadana estadounidense en su familia –lo que no está claro–, ella sería una ciudadana de Estados Unidos de segunda generación. En otro momento, Guilfoyle se ha identificado como “latina orgullosa”.
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