Nota de archivo: Este contenido fue publicado hace más de 90 días

 (horizontal-x3)
Bobby Ríos jugó con los Leones de Ponce durante dos etapas de su carrera. Logró dos cetros nacionales con esa franquicia y un título de Jugador Más Valioso.(GFR Media/Archivo)

Lee más historias

Roberto ‘Bobby’ Ríos es una especie irrepetible del baloncesto nacional. Y en la Perla del Sur es una de las figuras más veneradas de este deporte.

Apodado ‘La Anguila’ por su juego electrizante y desplazamientos en el tabloncillo, Ríos pertenece al selecto grupo de canasteros del Baloncesto Nacional que jugó en cuatro décadas distintas. Y lo hizo manteniendo, más o menos, el mismo nivel de juego.

“Nunca pensé que jugaría durante cuatro décadas distintas, pero pasó. Ahí mucho depende de la suerte de que no tengas lesiones serias. Va de la mano la condición física. Siempre me mantuve en muy buena condición”, dijo Ríos a El Nuevo Día.

Ríos, quien en la actualidad está desempleado luego de trabajar durante 20 años en el municipio de Ponce, debutó con los Vaqueros de Bayamón en el 1978 y cerró su participación en el 2001 con los Maratonistas de Coamo, lo que le permitió mantenerse activo durante 25 temporadas.

Tuvo actuaciones brillantes con los Leones de Ponce (dos etapas) y los Atléticos de San Germán,

Ríos, ahora con 60 años, fue un jugador agresivo en la cancha que gustaba del juego rápido. Contaba con un excelente tiro brincado que lo ejecutaba de forma incómoda en la carrera. Podía jugar a la perfección en las dos posiciones del ‘backcourt’.

A pesar de haber sido un copioso anotador, Ríos no era egoísta en su juego. En la lista de asistencias ocupa el quinto lugar de todos los tiempos con 2,319.

Posee la marca de puntos anotados en un solo juego de la franquicia de Ponce, con 52. Ganó tres cetros nacionales; dos de ellos con Ponce y uno con San Germán.

Nacido en la capital, pero ‘nacionalizado’ ponceño, Ríos pertenece al Salón de la Fama del Deporte de Santurce.

¿Qué estás haciendo en la actualidad? ¿Prácticas algo de baloncesto?

—Ahora mismo no estoy haciendo nada. Dándome la buena vida. Trabajé con el municipio de Ponce. Le metí 20 años. Pero no hago nada de baloncesto. Voy al gimnasio y trato de mantenerme en peso. Peso como 15 o 20 libras más que cuando jugaba baloncesto.


Infografía
Oprime aquí para ver el detalle de la infografía

¿Extrañas el baloncesto?

—Al principio lo extrañaba, pero ya no. Tengo buenos recuerdos del baloncesto. Cosas buenas.

¿Cómo fueron tus inicios en el Baloncesto Superior?

—Yo firmé con Bayamón, con Hetin Reyes. Jugué con Bayamón, pero era un equipo bien difícil porque los novatos nunca jugaban. Tuve la suerte de jugar y me adapté rápido. Tenía la habilidad y eso fue lo que influenció. Acuérdate que cuando empiezas eres un jugador que te sacrificas. Tenía que jugar defensa y el dirigente me exigía que ‘gardeara’ a mi jugador desde el saque. Sacrificaba muchas cosas para jugar y tenía que hacer de todo para buscar mis minutos de juego.

En el 1981, te cambian a Ponce, donde atraviesas por tu primera etapa en la Perla del Sur. ¿Cuán importante fue para tu carrera ese cambio?

—Cuando llego a Ponce, Armandito Torres me dio la oportunidad de ser el ‘point guard’ regular. Ahí fue que desarrollé mis habilidades ofensivas y defensivas. Al principio tú ‘gardeas’, pero ya cuando eres ofensivo te administras. Los mejores años de mi carrera anotando fueron en Ponce, al principio.

Los Atléticos de San Germán te adquirieron en un cambio en el 1985. Fue ahí donde logras tu primer cetro nacional. Pero también promediaste sobre 20 puntos por juego durante cinco temporadas...

—Cuando llegué a San Germán anoté casi 25 puntos por temporada y en mi primer año gané un campeonato. Imagínate, ese primer campeonato siempre es el que más recuerdas.

Luego, regresas a la Perla del Sur. El saldo de esa estadía de siete años en Ponce fueron dos cetros nacionales y un título de Jugador Más Valioso (1995). ¿Cómo lo recuerdas?

—En el 1991 pasé otra vez a Ponce y gané dos campeonatos, lo que significa que los cambios son buenos (ríe). Surge cuando Toñito Colón fue suspendido por quince juegos. Y Julio Toro trató de conseguir un sustituto y no lo convencieron y me dijo: “tú vas a ser el sustituto de Toño en la uno”. Ahí tuve unos números increíbles y tuvimos una temporada que llegamos primero y me gané el premio. Cuando Agustín (Díaz) –apoderado– me trae para atrás, lo hace para que sea un complemento. Ellos tenían jugadores jóvenes. Tenían a Toñito, Charlie Lanauze y Papote Agosto. Me traen para darle minutos de descanso a ellos.

Naciste en Santurce y comenzaste tu carrera en Bayamón, pero, ¿desde cuándo te convertiste en ‘ciudadano ponceño’?

—Me quedé viviendo en Ponce. Mis hijas son ponceñas. Yo juré bandera en Ponce porque Churumba Cordero (fenecido alcalde) me dio la llave de la ciudad. Me mudé en el 1981 y sigo residiendo en Ponce.

¿Cuál fue el mejor momento de tu carrera?

—Tuve muchos buenos momentos. El primer campeonato es el número uno. Cuando empiezas a jugar, tu mente está en ganar ese primer campeonato. Imagínate, cuando lo logras, lo disfrutas hasta más no poder. Pero también el ‘back to back’ de Ponce me lo disfruté increíble.

¿Te mantienes siguiendo el baloncesto? ¿Asistes con regularidad a las canchas?

—No voy a las canchas. Estoy quita’o completamente del baloncesto. Yo vivo agradecido del baloncesto. Fue mi vida, mi pasión. Me lo disfruté. Desde que tengo uso de razón fui baloncelista. Yo jugaba todos los deportes porque era un atleta completo, pero el basket era el favorito.


💬Ver 0 comentarios