11 de agosto de 2026 - 2:44 PM

El éxito de Rafael “Pachy” Cruz como dirigente en el Baloncesto Superior Nacional (BSN) fue inmediato.
En su estreno en 2016 al mando de los Capitanes de Arecibo, equipo con el cual ganó cinco campeonatos como armador, Cruz alzó su primer trofeo como estratega.
Luego vino un subcampeonato en 2017 y otro título en 2018. En 2021, conquistó su tercer cetro como mentor del quinteto de la Villa del Capitán Correa.
Para el 2023, Cruz brincó de nave.
Se unió a los Piratas de Quebradillas con un contrato multianual. Pese a ganar su sección en la fase regular, los corsarios se eliminaron en cuartos de final contra los Gigantes de Carolina.
En 2024, la franquicia, bajo la administración del estadounidense Dion New, prescindió de sus servicios semanas antes de concluir la temporada regular.
Cruz no permaneció mucho tiempo sin trabajo.
En 2025 fue contratado por los Osos de Manatí con la misión de rescatar una campaña que se complicó tras el despido de Iván Ríos.

Sin embargo, los subcampeones de 2024 no lograron clasificar a la postemporada y la gerencia decidió traer de vuelta a Ríos para la temporada 2026.
Otra vez, Cruz se quedó sin un puesto en el banquillo del BSN.
Fue entonces cuando comenzaron las dudas.
“Siempre se lo decía a mi esposa cuando no estábamos en los playoffs”, comentó Cruz a El Nuevo Día al recordar ese periodo.
“Se extrañaba. Mirando los juegos, uno recuerda ese sentimiento. A veces uno se ciega y uno se pregunta, ¿volveré a estar? ¿Será esto lo que queda? Pero, soy una persona positiva y creyente de oportunidad y del trabajo. Agradecido de pasar tiempos difíciles", agregó.
La oportunidad llegó más rápido de lo esperado.
Los Santeros de Aguada, que habían quedado fuera de la postemporada en 2025, apostaron por Cruz para dirigir al equipo en 2026.
El resultado fue inmediato: la franquicia regresó a la final del BSN por primera vez desde 2019. Ahora enfrenta a los Vaqueros de Bayamón. Tras perder el primer juego, los Santeros recibirán el miércoles a los campeones defensores del torneo.
“Uno duda porque es humano. Cuando pasan cosas difíciles uno duda de su capacidad como entrenador. Cuando sucedió lo de Manatí básicamente fue esperar”, dijo.
“Aguada me llamó bastante rápido. Fue todo bien positivo desde el día uno. Estudié el roster y es de respeto. Me dieron la oportunidad y estoy agradecido”.

El núcleo nativo de los Santeros está integrado por Iván Gandía, Arnaldo Toro, Antonio Ralat, Leandro Allende, Matthew Lee y Manny Camper, además del veterano John Holland.
En cuanto a los refuerzos, Aguada volvió a confiar en el dominicano Rigoberto Mendoza, Jugador Más Valioso de la final de 2019. Junto a Jacob Wiley y su compatriota Joel Soriano, conformó uno de los tríos de importados más sólidos del torneo.
Ahora, frente a los Vaqueros, los Santeros necesitan cuatro victorias para volver a la cima del BSN.
“Sería grande para nosotros. Es un cliché decir que nadie cuenta contigo, pero fue nuestra realidad. Quizá por lo que pasó el año anterior. Pero desde el día uno los vi trabajando y se mantuvieron disciplinados toda la temporada”, resaltó Cruz.
“Le decía a mi esposa y a mi hijo que no sabía qué iba a pasar con este grupo, pero daba ganas de entrenarlo. Verlos aquí ahora en la final, es bien bonito”, celebró.
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