30 de julio de 2026 - 12:00 PM

El Rigoberto Mendoza de 2026 está al nivel, o incluso por encima, de la versión que deslumbró en 2019.
El escolta dominicano regresó esta temporada a los Santeros de Aguada para liderar al conjunto del oeste hasta la final de la Conferencia B del Baloncesto Superior Nacional (BSN) frente a los Leones de Ponce.
Hace siete años, Mendoza fue elegido Jugador Más Valioso de la final que Aguada le ganó precisamente a los melenudos.
En aquel entonces, Carlos Rivera —hoy dirigente de Ponce— era el armador titular de los Leones.
“A Rigo me enfrenté en (la liga de) México en 2016 y pensé que estaba en su mejor momento. Me equivoqué. El nivel que juega y lo que da como profesional es clave”, resaltó Rivera.
En la fase regular, Mendoza, de 34 años, promedió 17.6 puntos, 6.3 rebotes y 4.7 asistencias en 33 partidos.
Fueron cifras superiores a las que registró durante la temporada del campeonato de 2019, cuando produjo 15.4 puntos, 4.1 rebotes y 3.1 asistencias por encuentro.
Ayudó a los Santeros a volver a los playoffs, luego de quedar fuera en el torneo 2025.
Su rendimiento se mantuvo durante la primera ronda de la postemporada ante los Capitanes de Arecibo, en la que promedió 19.6 puntos, 6.0 rebotes y 5.4 asistencias.

El miércoles en la victoria de los Santeros 100-89 ante Ponce en el tercer juego de la final, Mendoza tuvo otra destacada actuación con 18 puntos, 10 rebotes y seis asistencias en 32 minutos.
Aguada tomó ventaja 2-1. Este viernes, la serie continuará en Ponce.
“Más viejo, pero con más experiencia”, dijo Mendoza a El Nuevo Día sobre su regreso a la liga.
“Para ser sincero, no pensé que iba a tener el impacto que estoy teniendo después de varios años. Ahí pues me acerco al dicho de que la experiencia no se improvisa. Soy un jugador experimentado que conoce muy bien la liga y por eso entiendo que me ha ido muy bien en esta temporada”, agregó.
Mendoza debutó como refuerzo de los Santeros en 2016, jugando con la escuadra hasta el campeonato de 2019.
En 2021, retornó con la franquicia cuando se mudó temporalmente a Fajardo. Como cariduro, no tuvo el mismo impacto.

“No he hecho nada diferente”, afirmó.
“Lo que tengo ahora son más conocimientos y soy mucho más fuerte mentalmente. Ese ha sido el único cambio. Físicamente siempre me he mantenido bien, pero mentalmente entendí que esta es una liga completamente distinta a la que jugué en 2019. La competencia ha aumentado muchísimo y la calidad de los refuerzos es muy alta. Me preparé para una liga que ya no era la misma”, explicó.
Mendoza también reveló el origen de su popular apodo de “Vikingo”, aunque admitió que todavía desconoce por qué surgió.
“Es un apodo desde niño, desde los 2 o 3 años. Mi hermana me puso así y se quedó. No lo entiendo. Lo único que sé es que ella gritó: ‘¡Vikingo!’ y en la case me lo dejaron”, contó.
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