

28 de junio de 2019 - 12:00 AM


En la era de los grandes campocortos en el béisbol de las Grandes Ligas, el boricua Javier Báez ocupa un lugar prominente tanto por su desempeño en el terreno de juego como fuera de las líneas.
El bien apodado “El Mago” es hoy parte importante de esa elite de torpederos que están brillando en el firmamento del mejor béisbol del mundo.
Solo basta con mirar la lista. En la Liga Nacional donde Báez y los Cubs de Chicago compiten, figuras como Manny Machado (San Diego), Corey Seager (Dodgers), Trevor Story (Colorado) y Dansby Swanson (Atlanta) entre otros, le dan realce a una posición que hace algunas décadas, resaltaba más por el aspecto defensivo que el ofensivo.
En la Liga Americana la situación es parecida. Está repleta de talento en esa área. Francisco Lindor (Cleveland), Carlos Correa (Houston), Y Xander Bogaerts (Boston) son algunos de estos ‘fuera de serie’.
Báez se ha convertido en uno de los mejores entre ese grupo de atletas privilegiados. El bayamonés suma con cada temporada más experiencia y su desempeño en todas las facetas de juego así lo confirman.
El boricua es uno de los torpederos más excitantes del béisbol. Su enorme habilidad para cubrir terreno, sus finos desplazamientos a ambos lados del campo y su poderoso y certero brazo lo colocan entre lo mejor de lo mejor.
Estadísticamente hablando Báez no cuenta con los mejores números defensivos entre los campocortos en el 2019 (.977), pero existen otros intangibles.
Báez ha estado envuelto en muchas situaciones en las que su guante ha logrado salvar a su equipo de anotaciones de sus adversarios.
Su DWAR está en 1.4, segundo en la Nacional. Ha estado envuelto en 51 dobles jugadas (segundo). Esto no incluye la cantidad de espectaculares jugadas que ha hecho en toda la campaña.
Lo verdaderamente grande del jugador de 26 años es su versatilidad defensiva. Sus espectaculares jugadas se han dado en el campocorto, en la intermedia y en la antesala.
Vamos ahora al aspecto ofensivo.
Luego de confrontar algunos problemas de ajustes en los primeros años de su carrera, Báez se ha convertido en uno de los bateadores más productivos y peligrosos del béisbol.
El año pasado explotó con el madero al punto que sus números lo colocaron en contención para el premio de Más Valioso. Incluso sus números le merecieron el favor de la fanaticada que lo eligió para abrir el Juego de las Estrellas en la segunda base.
Aunque no lo ganó (llego segundo en la votación en la Liga Nacional), dejó en evidencia su gran mejoría. Finalizó con promedio de .290 con 34 jonrones y 111 remolcadas.
Esta temporada va en camino a igualar o superar las estadísticas del 2018. Al momento de redactar estas líneas, Báez promedia .286 con 19 bambinazos y 52 impulsadas. Entre los campocortos de las Nacional es líder de jonrones y remolcadas.
Su desempeño en el 2019 le valió su selección por segundo año seguido a integrar la novena de la Liga Nacional, pero en esta ocasión como torpedero.
Solo cuatro jugadores han logrado la titularidad en dos clásicos de estrellas seguidos en diferentes posiciones.
Por último, Báez se ha convertido en un querendón de la fanaticada de Chicago y uno de los favoritos de todo el béisbol.
Además de sus habilidades, el boricua tiene una especie de ‘ángel’ para los niños. Difícilmente haya un fanático en Chicago que no desee tomarse una foto con el bayamonés o pedirle un autógrafo.
En resumen, Báez tiene de todo para convertirse en una figura de impacto en el béisbol de las Mayores.
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