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Entre bates, souvenirs y leyendas: Cooperstown es el “Disney” de los amantes del béisbol

Tiendas de recuerdos, sesiones de autógrafos, clínicas de béisbol y miles de aficionados convierten a este pueblo en una auténtica fiesta del deporte antes de la exaltación de Carlos Beltrán al Salón de la Fama

25 de julio de 2026 - 6:36 PM

Cooperstown, Nueva York - Las fotos gigantescas de los jugadores favoritos del equipo local a los afueras de los estadios, y los banderines o recuerdos de logros y campeonatos alcanzados por una franquicia en particular, preparan el ambiente desde temprano antes de un partido de Grandes Ligas, a lo largo y ancho de Estados Unidos.

Aquí en Cooperstown, donde se documenta la historia del llamado pasatiempo nacional desde la fundación del Salón de la Fama en 1939, pero donde no se vitorea a un solo equipo en particular ni a una estrella en específico, también hay todo un andamiaje que prepara el escenario para el gran momento.

Por días, dos hileras de todo tipo de establecimiento a lo largo de la calle principal de Cooperstown, donde se encuentra el Salón de la Fama y Museo Nacional del Béisbol, atraen a los cientos y miles de fanáticos que desde el jueves comenzaron a llegar en masa para la cita anual de la exaltación de los nuevos inmortales de este deporte.

Y en preparación para la ceremonia de exaltación de este domingo a la 1:30 de la tarde, cuando serán reconocidos el puertorriqueño Carlos Beltrán, el curazoleño Andruw Jones y Jeff Kent, la camiseta del manatieño parecía la más buscada y la más popular.

Tiendas de ropa deportiva, así como las de regalos y ‘souvenirs’ alusivos todos al béisbol, atraen como imán a los aficionados, así como antes de un juego son atraídos en busca de los manjares que se degustan en un parque.

Una tienda de tarjetas de peloteros de la firma Topps, se antoja como un lugar obligado para los coleccionistas, junto a la que está justo al lado, The Grain of the Game, otro establecimiento dedicado a la fabricación y venta de bates.

Justo al frente entre ambos locales, una leyenda del béisbol firmaba autógrafos el viernes a los aficionados que esperaban en una fila bajo el sol y el calor pegajoso en una tarde caliente.

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El exjugador puertorriqueño habló con los medios un día antes de su exaltación al Salón de la Fama del Béisbol en Cooperstown.

“¿Cuál es el más grande bateador zurdo de la historia?”, le disparó un joven fanático a un famoso miembro del Salón de la Fama quien recién culminaba de firmar tarjetas y otros artículos para sus seguidores, y ahora estaba en una curiosa tanda de preguntas en la calle.

Wade Boggs”, ripostó el legendario expelotero provocando risas, al tiempo que él también reía pícaramente, pues se trataba de él mismo.

Es el ambiente y color que se ha visto esta semana aquí en Cooperstown como antesala a la parada de las estrellas del Salón de la Fama que era esperada este sábado temprano en la noche, y a la ceremonia de exaltación del domingo.

El inmortal Wade Boggs (centro) en una actividad en Cooperstown.
El inmortal Wade Boggs (centro) en una actividad en Cooperstown. (Ramon "Tonito" Zayas)

Así que no solo el Museo invita a una visita. Hay de todo para todos. Un pequeño rubio de nombre Charlie Kenas, con camiseta con el número 21 al dorso, alusivo al astro boricua y primer latinoamericano exaltado al Salón de la Fama, Roberto Clemente, era uno de los que hacía fila para hacerle una pregunta a Boggs.

Poco después otra leyenda, Ozzie Smith, tomaba su ‘turno al bate’ para firmar tarjetas.

"He estado en todos los momentos especiales": Wilfredo Beltrán de su hermano Carlos

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El hermano mayor del próximo puertorriqueño a ser exaltado al Salón de la Fama del Béisbol se encuentra en Cooperstown con su familia.

Más cerca del Salón de la Fama y Museo Nacional, caminaba por la calle como cualquier hijo de vecino el recién retirado dirigente de Grandes Ligas, Dusty Baker, un seguro futuro miembro de ese recinto.

Pero en el otro extremo de la calle, en el Estadio Double Day, el puertorriqueño Carlos Baerga ofrecía una clínica para niños junto a su hijo Carlos Baerga, hijo, para el programa Playball, organizada por el propio Hall of Fame (HOF).

‘Un Disney’ para adultos. Así le llamaba un fanático puertorriqueño al ambiente que vivía esta semana en la antesala a la gran cita del domingo para ver a Beltrán y companía en su cita con la inmortalidad.

Safe at Home, una tienda de coleccionables con una foto en lo alto de la entrada, del primer jugador negro en debutar en las Grandes Ligas en 1947, Jackie Robinson, invita también al visitante a dar un vistazo.

Junto a los establecimientos de comida y las varias hospederías que hay en la misma calle y en las avenidas circundantes, toda la oferta hace que el espectador se olvide del tiempo en una colorida y avivada atmósfera que contrasta con los campos de maíz que rodean a todo Cooperstown y a otros pueblos y ciudades limítrofes.

Una parada obligada para el fanático más acérrimo del béisbol, y un escenario que puede enamorar al más apático.

La fiebre del béisbol: El Nuevo Día desde Cooperstown

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Las calles de este pueblo cobran vida con la llegada de miles de fanáticos que se preparan para celebrar la exaltación de Carlos Beltrán y otras figuras al Salón de la Fama del Béisbol.

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