

23 de abril de 2026 - 6:19 PM


El debut del lanzador puertorriqueño Eduardo Rivera en las Grandes Ligas el miércoles en el revés de los Red Sox de Boston contra los Yankees, tuvo un elemento que lo hizo digno de una historia del cine.
El espigado tirador zurdo de 6’7” de estatura y 22 añsos, no solo tuvo presentes para verlo desde las gradas del Fenway Park de Boston a su esposa, su padre y a otros familiares y amigos.
Muy cerquita, en el terreno de juego pero en el bando contrario, estaba una figura muy importante para él, y un mentor desde que él apenas tendría unos siete u ocho años de edad.
Fernando Cruz, el relevista de los Yankees que tiene su propia historia tipo drama, al convertirse en 2022 en el puertorriqueño que a mayor edad debuta en las Grandes Ligas.
“Es un sueño hecho realidad. La familia también cumplió un sueño de poder ver a Eduardo Rivera ser un ‘grandesligas’, en su debut”, dijo Rivera en entrevista telefónica con El Nuevo Día este jueves.
Aunque se aprestaba viajar de regreso para reportarse a la filial Triple A de los Red Sox de Worcester (WooSox), luego de que la organización lo bajara otra vez en una movida rutinaria, describió los instantes de emoción que vivió la noche del miércoles y que de seguro serán una gran motivación para ganarse un puesto de forma permanente en las Mayores.
Su estreno no pudo ser mejor. Tres entradas y un tercio concediendo apenas un hit, sin carreras, y tres ponchados de los archirrivales de los Red Sox.
“La historia con Fernando Cruz es algo que desde el 2011 llevamos juntos, como quien dice, jugando juntos, o él jugando y yo de ‘bat boy’ en la organización de los Maceteros de Vega Alta (Béisbol Superior Doble A). Algo que siempre soñé, algo que él siempre soñó. Me daba los mejores consejos, las mejores bendiciones. Y estar aquí con él, y estar con la organización de Boston es algo supergrandioso para mí”, agregó con emoción.
Cruz, selección de sexta ronda del sorteo de novatos de 2007, quedó fuera del béisbol organizado tras la temporada 2015 en liga menor. Ahí inició una larga travesía como trotamundos por distintas ligas, incluyendo en la pelota aficionada federativa y en la Liga de Béisbol Profesional Roberto Clemente.
Pero en 2022, tras firmar como agente libre con la organización de los Reds de Cincinnati, fue ascendido posteriormente y debutó. Desde esa temporada se consolidó, hasta el sol de hoy.
Así las cosas, las palabras de motivación que le pudo haber dado Cruz a Eduardo siendo un niño, cobraron fuerzas hace cuatro años. El miércoles, entonces, fue el turno de Eduardo.
“Lo vi en el estadio, durante el ‘strech’, lo pude ver, lo pude abrazar, él me abrazó. Estuvimos hablando un rato. Me deseó las mejores bendiciones. Deseándome éxito y el bien para mi carrera”, dijo.
“Él es mi mentor, es mi familia, mi tío, es todo para mí. Es alguien supergrande y muy importante en mi vida”, dijo sobre el relevista de 36 años.
Rivera ha tenido un paso prometedor hacia la cima del béisbol en el último año, aunque por el momento los planes al parecer es que continúe en Triple A, en donde, irónicamente, debutará después de haberlo hecho en Grandes Ligas.
El martes cuando fue llamado para su ascenso, recién había sido promovido desde Doble A, pero no llegó a lanzar en el nivel superior cuando recibió otra llamada, esta vez para el ‘Big Show’.
El dirigente puertorriqueño Alex Cora y el cuerpo de pitcheo de los Red Sox lo tiraron al fuego a probarse de inmediato.
“Alex dice que está orgulloso de mí, de lo que estoy haciendo, y que tengo muchas oportunidades de seguir creciendo en el deporte”.
Nada de eso ocurre por casualidad. Tuvo un 2025 lanzando entre Clase A y Doble A, sumando 20 salidas al montículo, 15 como abridor. Tuvo balance de 4-6 con 2.48 de efectividad entre ambos niveles, con 108 ponchados en 87 episodios.
Tras lanzar también el la LBPRC con los Cangrejeros de Santurce, en el que aportó en la corrida hacia el campeonato, Rivera fue parte del combinado que viajó a la Serie del Caribe en México, y del famoso ‘Team Rubio’ que representó a Puerto Rico en el Clásico Mundial de Béisbol en marzo.
“No sabía que iba a debutar tan rápido. Esas noticias se dan de la noche a la mañana. Y pues, en verdad todavía estoy sorprendido por el debut mío y también por la llamada para ser alguien de Grandes Ligas”, expresó.
Al momento de su debut en Grandes Ligas, llevaba apenas dos apariciones esta temporada en las ligas menores, en la filial Doble A de los Red Sox, los Sea Dogs de Portland, donde totalizó 10.0 entradas. Registró récord de 1-0 con 16 ponchados, una sola carrera limpia y sólida efectividad de 0.90.
“Es algo que no se le da a cualquiera, subir desde Doble A a Grandes Ligas. Saber que ellos cuentan conmigo, es algo bien grande”, concluyó.
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