

15 de abril de 2026 - 5:44 PM


El deporte ecuestre, uno de los pocos en los que hombres y mujeres compiten en igualdad de condiciones y que además sirve como una noble plataforma para brindar una segunda vida competitiva a los caballos, tendrá este fin de semana en Bayamón una vitrina regional.
El Centro Ecuestre del Parque Julio Enrique Monagas será sede este viernes y sábado de la Gran Copa Gobernadora con jinetes de seis países de la región y decenas de caballos locales.
Competirán jinetes de Surinam, Costa Rica, Bahamas, Jamaica, Guatemala, Estados Unidos y Puerto Rico, como anfitrión, en categorías de salto de hasta 1.20 metros, según detalló el instructor puertorriqueño Andrés Espinet.
La entrada al centro ecuestre será gratuita. Ambos días habrá competencias desde las 9:00 a.m. hasta las 4:00 p.m.
Más allá del aspecto competitivo, el evento también busca unir a las naciones participantes. La altura de los saltos está por debajo del nivel olímpico, por lo que la competencia promueve el desarrollo de jinetes en la región.
“El evento es para juntar los países y compartir”, dijo Espinet.
El ecuestre tiene una característica muy particular: hombres y mujeres compiten juntos en una misma categoría.
Ejemplo de ello fueron los podios de salto individual en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996 y Pekín 2008, donde hubo medallistas de ambos géneros.
“Somos de los pocos deportes que tenemos a los dos (ramas) compitiendo. En términos de género estamos bien distribuidos. Ya en las categorías en que competimos este fin de semana son casi todas mujeres”, explicó Espinet.
En ese sentido, el ecuestre comparte esa característica con las carreras de caballos. En el Hipódromo Camarero, jinetes y jockettes también compiten en igualdad de condiciones.
Puerto Rico estará representado en la Gran Copa Gobernadora por múltiples clubes provenientes del propio Monagas, así como de Río Grande, San Juan y Aguadilla, detalló Espinet.
Habrá suficientes participantes como para celebrar cerca de 100 rondas diarias, como se le conoce al recorrido del jinete y su caballo por los obstáculos.
Además, el ecuestre cumple una función importante: ofrecer una segunda vida deportiva a caballos retirados o descartados de las carreras.
No es casualidad que existan clubes en Río Grande, zona cercana a Canóvanas, donde ubica el Hipódromo Camarero y su amplio inventario de caballos.
Espinet destacó que muchos de estos animales son trasladados desde el hipódromo hacia centros ecuestres.
“A muchos caballos se les da una segunda vida. Se entrenan y muchos de ellos salen muy buenos también”, dijo.
Los caballos locales también jugarán un rol clave en la Copa Gobernadora, facilitando la participación de las delegaciones visitantes.
El transporte aéreo o marítimo de caballos puede ser complicado para el animal, además de costoso para sus propietarios.
Por ello, el Parque Monagas pondrá a disposición su inventario.
“Tenemos 70 caballos en el centro. Tenemos para prestar a las delegaciones que vienen”, apuntó Espinet.
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