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Un romance real más extraño que la ficción en
Kumail Najiani se interpreta a sí mismo y la actriz Zoe Kazan encarna a Emily V. Gordon, la esposa de Najiani. (Suministrada)

El estreno de “The Big Sick”, producción de Lionsgate que comienza a exhibirse hoy en Puerto Rico, tiene un toque especial.

El nuevo filme dirigido por Michael Showalter (“Hello My Name is Doris”) y producido por Judd Apatow (“40 Year Old Virgin”, “Knocked Up”) no está atado a ninguna fórmula y no se preocupa en cumplir con ninguna de las convenciones que se asocian a este género. Se concentra por completo en hacerle justicia a un romance de la vida real que dio un giro tan inesperado que parece haber sido creado para estar en la pantalla grande.

La primera distinción de esta película es que el guion de “The Big Sick” ha sido escrito por las personas que vivieron el romance que están contando, en este caso Emily V. Gordon y Kumail Najiani. Aún más importante que eso son los pequeños espacios que los guionistas encuentran para que los detalles de su romance creen meditaciones profundas sobre lo que es el amor en un contexto convencional como el matrimonio o lo que se supone que sea definido como tal.

Además de escribir el guion, Najiani en particular también tiene la responsabilidad de interpretarse a sí mismo. Al comienzo del filme, el público lo conoce como un inmigrante de Pakistán que llegó a Estados Unidos en su adolescencia y ahora está persiguiendo el sueño de ser comediante en los circuitos de “stand up” en Chicago. Emily es interpretada por Zoe Kazan (“What If”, “Ruby Sparks”), actriz carismática y talentosa que una vez más prueba que posee una magia que no puede ser duplicada. El primer encuentro entre los protagonistas no parece nada trascendental. Es algo casual que va progresando de forma natural, no un momento “de película” seguido por una serie de enredos que complica su romance.

Sin embargo, una de las cualidades que tiene este filme es que los obstáculos que se interponen entre la posibilidad de un final feliz entre Emily y Kumail son extremadamente reales. El primero que se manifiesta es la crisis de identidad que siente Kumail de tener que formar una vida en Estados Unidos bajo los códigos culturales de sus padres. El más problemático es la posibilidad de que la mujer que se convierta en su esposa sea el resultado de un arreglo entre dos familias de Pakistán y no algo espontáneo como su primer encuentro con Emily, de familia estadounidense.

Esto se convierte en un problema cuando Emily descubre que su novio de más de seis meses no les ha contado a sus padres sobre su relación. Y es precisamente en ese momento que el otro gran obstáculo en la relación se manifiesta. Emily contrae una aflicción misteriosa y sus médicos deciden que la única forma de salvarla es inducirle un estado de coma. Esto coloca a Kumail en la difícil posición de tener que conocer a los padres de Emily, interpretados por Ray Romano y Holly Hunter, y aclarar de una vez por todas su situación romántica.

A pesar de que la trama de “The Big Sick” gira alrededor de lo que sucede entre los protagonistas, el filme adquiere másfuerza emocional cuando se toma la tarea de examinar el romance de otra pareja, una con problemas mucho más tradicionales. Antes de que su hija estuviera en el hospital, los padres de Emily ya eran un matrimonio en crisis y tanto Romano como Hunter ofrecen interpretaciones espectaculares en estos roles secundarios. Los obstáculos del romance de Beth (Hunter) y Terry (Romano) son mucho más comunes. La fatiga de falta de intimidad y como resultado de eso una infidelidad que quizás haya roto el amor permanentemente.

Aquellos que vayan buscando las convenciones de una comedia tradicional podrían tener problemas con el ritmo y la sensibilidad de “The Big Sick”. Aún así, una de las mejores cualidades de esta película es que todo se siente genuino, al azar y disparatado como los eventos cotidianos que suceden lejos de la magia de una pantalla grande en un cine. Es probable que todos hayamos fantaseado con tener un romance como el que vemos en las películas; así que resulta bastante poético y apropiado que sea la integridad de un romance de la vida real el que restaure la magia del género de las comedias románticas.


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