16 de junio de 2026 - 11:10 PM

En una época dominada por algoritmos, plataformas de streaming y una oferta prácticamente infinita de contenido, los actores y comunicadores puertorriqueños Braulio Castillo, hijo, y Lily García han encontrado en la nostalgia una poderosa herramienta para reconectar con la memoria colectiva del país.
A través de “Qué tiempos aquellos”, una serie que se publica en YouTube, ambos recorren recuerdos de la televisión, la radio, la publicidad, la música, las Navidades y otras experiencias que marcaron la vida de generaciones de puertorriqueños. El resultado ha sido una conversación intergeneracional que no solo apela a quienes vivieron aquellas épocas, sino también a personas más jóvenes interesadas en conocer cómo era el Puerto Rico de décadas pasadas.
“Nosotros todos veíamos los mismos programas, escuchábamos las mismas estaciones de radio. No teníamos otra alternativa”, explicó García al reflexionar sobre por qué tantos puertorriqueños conectan con los recuerdos que comparten en el espacio. “Esta generación tiene más cosas en común que las generaciones posteriores porque tenían muchas más opciones”.
Para Castillo, el fenómeno también está relacionado con una generación que ha sido testigo de transformaciones históricas sin precedentes.
“Los ‘baby boomers’ somos posiblemente la generación que más cambios ha visto en la historia. Vimos la radio convertirse en televisión, la televisión pasar de blanco y negro a color, la llegada de las computadoras, el paso de los discos a los casetes, a los CD y luego a lo digital”, señaló.
Según el actor, la nostalgia surge precisamente de esa acumulación de experiencias. “Estamos llenos de vivencias y compartirlas nos llena más de vida todavía”, afirmó.
Más allá de recordar programas, personajes o anuncios publicitarios, ambos entienden que “Qué tiempos aquellos” funciona también como un ejercicio de memoria histórica.
“Si hay algo que puede identificarse en este proyecto es crear conciencia de que todos nosotros tenemos un común denominador, que venimos de una misma tierra, con una misma cultura y una misma idiosincrasia”, expresó Castillo. “No podemos olvidar que antes de nosotros hubo mucha gente que sacrificó esfuerzos para que hoy tengamos lo que tenemos”.
Esa reflexión cobra especial relevancia cuando el programa revisita la época dorada de la televisión puertorriqueña. Tanto Castillo como García crecieron en familias vinculadas al entretenimiento. Sus padres, los reconocidos actores Braulio Castillo y Tino García, compartieron escenario en numerosas producciones, una experiencia que les permitió vivir de cerca el desarrollo de la industria televisiva local.
Durante los episodios de “Qué tiempos aquellos” han recordado desde telenovelas y programas de variedades hasta comerciales que todavía permanecen en la memoria popular. Frases publicitarias y jingles que marcaron generaciones continúan siendo repetidos por personas que, en muchos casos, ni siquiera conocen su origen.
“Hay cosas que trascienden”, comentó García. “La gente todavía recuerda esas frases y esos personajes porque conectaron con ellos de una manera especial”.
Para ambos, parte del atractivo de mirar al pasado radica en recuperar aspectos de una vida que consideran más sencilla y menos fragmentada por la tecnología.
“La tecnología nos ha dado muchos beneficios, pero también nos ha llenado de distracciones”, opinó García. “Antes se vivía más el momento porque había menos opciones y menos interrupciones”.
Castillo coincidió al señalar que la abundancia de contenido actual dificulta la creación de experiencias compartidas como las que existían cuando gran parte del país veía los mismos programas o escuchaba las mismas canciones.
“Hoy hay tanta distracción que es difícil conectar con el momento. Antes todo el mundo estaba viendo lo mismo y eso creaba una experiencia colectiva”, sostuvo.
Esa búsqueda de conexión también ayuda a explicar el resurgimiento de formatos físicos como los discos de vinilo, los CD e incluso el interés renovado por coleccionar películas en DVD. Durante la entrevista, ambos reflexionaron sobre cómo muchos jóvenes están redescubriendo experiencias que parecían destinadas a desaparecer.
El éxito de “Qué tiempos aquellos” ha sido impulsado además por la participación activa de su audiencia. Los seguidores sugieren temas, aportan recuerdos y enriquecen cada episodio con sus propias anécdotas. De hecho, el nombre del proyecto surgió de una sugerencia realizada por una persona que seguía el programa.
Entre los episodios favoritos de ambos destacan los dedicados a las Navidades puertorriqueñas, los comerciales de antaño, las telenovelas y la música de décadas pasadas. Cada conversación sirve como una ventana a un Puerto Rico que ya no existe, pero cuya influencia sigue presente en la cultura contemporánea.
Al final, tanto Castillo como García coincidieron en que el verdadero valor del proyecto reside en preservar esas memorias para futuras generaciones.
“Yo me llevo la satisfacción de haber dejado esto para el recuerdo”, expresó Castillo. “Ahora todo eso queda ahí para siempre. Saber que la gente lo recibe con cariño y que les provoca una buena experiencia es el mejor regalo”.
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