14 de enero de 2026 - 11:10 PM

Las Fiestas de la Calle San Sebastián son sinónimo de música, colores y tradición, pero cuando se asiste con niños pequeños la experiencia puede ser muy distinta. Para ayudar a las familias a pasarla bien y evitar malos ratos, Heidy Marrero Pérez, psicóloga y consejera infantil, compartió una serie de recomendaciones basadas en su experiencia clínica y en el conocimiento del desarrollo infantil.
La especialista explicó que este evento tiene unas particularidades especiales, ya que hay actividades que comienzan temprano en la mañana, algunas más adecuadas para niños, que van a variar en lo que respecta a la experiencia y los objetivos de cada familia. Estos son varios consejos dados por la experta en salud mental:
Los padres deben conocer bien a sus hijos y planificar en función de eso. No todos los niños disfrutan de las mismas preferencias. Si a un niño no le gustan los espectáculos de personajes, no tiene sentido llevarlo a uno esperando que se entretenga. De igual forma, si disfruta de actividades artísticas, esas pueden ser una buena opción; pero si no le gusta pintar o colorear, forzarlo solo provocará frustración.
Ajustar expectativas implica entender que la salida no será perfecta ni se podrá hacer todo. La planificación debe partir del temperamento, los gustos y la etapa de desarrollo del niño. De ese ajuste dependerá, en gran medida, que la familia tenga un buen rato y no una experiencia estresante.
Muchas rabietas y desregulaciones emocionales tienen su origen en una necesidad básica no atendida como el hambre, el sueño, el calor y el cansancio. La psicóloga recomienda asegurarse de que el niño haya desayunado bien, llevar meriendas y agua, y vestirlo con ropa fresca si es sensible al calor.
También es fundamental considerar la siesta, por eso, hay que hacerse preguntas como: ¿A qué hora se va a salir? ¿A qué hora se regresará a casa? ¿Habrá un espacio para que el niño descanse? Pensar en estos detalles antes de salir, puede marcar la diferencia entre una mañana agradable y una tarde caótica.
Las Fiestas de la Calle San Sebastián se caracterizan por su ambiente intenso con música alta, mucha gente, colores llamativos y calor. Para algunos niños, todo esto puede resultar abrumador. La psicóloga aconseja validar las inquietudes del menor y explicarle con calma lo que está ocurriendo. Si el niño necesita un descanso, es importante ofrecerlo sin regaños.
Además, la profesional sugiere ofrecerle opciones como alejarse un poco de la música, sentarse en un banco y observar a la gente, de manera que ayuden a regular la sobreestimulación. A veces, solo 10 minutos de pausa son suficientes para que el niño recupere energía y pueda continuar disfrutando.
La psicóloga aconsejó que los padres y los niños visiten las áreas dedicadas a actividades para niños, para verificar que les guste y sean aptas para ellos.
Tradicionalmente, en las Fiestas de la Calle San Sebastián se habilita el área de la Plaza de la Barandilla, frente a la Universidad Carlos Albizu, donde hay actividades variadas para niños pequeños que incluye talleres educativos, pinta caritas y grabado por el Museo de San Juan, así como popcorn y algodón gratis, mientras duren. Además, tienen una tarima con presentaciones artísticas cuyo calendario es el siguiente:
Sábado, 17 de enero
Domingo, 18 de enero
Otro error común es querer verlo todo y seguir un itinerario lleno de actividades, una tras otra. Marrero Pérez recomienda enfocarse solo en aquello que realmente disfrutan los niños. Estas fiestas no son el lugar o momento ideal para expandir intereses ni de forzar actividades nuevas. Nuevamente, si al niño no le gusta bailar o pintarse los dedos, insistir solo terminará en llanto y agotamiento para todos.
Por otro lado, la profesional de la salud mental mencionó que establecer un horario de salida y regreso también ayuda a evitar el cansancio extremo. Planificar desde temprano cuándo será el momento de irse, reduce la improvisación y protege el bienestar emocional del niño.
La psicóloga enfatizó, además, que cuando se asiste con niños no se deben tener expectativas de diversión adulta. Los intereses de los menores deben ir primero y eso incluye limitar o evitar el consumo de alcohol para poder responder adecuadamente a sus necesidades físicas y emocionales.
“Aquí lo que no puede pasar es que vayamos con idea de diversión de adultos y que arrastremos a los niños. Cuando vamos con niños a una actividad como esta, tenemos que ir con la idea de divertirnos en familia y eso tiene que contemplar las necesidades de los más pequeñitos de la casa, con el objetivo de que todos puedan pasar una mañana o tarde agradable”, concluyó Marrero Pérez, quien labora en el Centro de Atención Psicológica para Adolescentes, Niños e Infantes (CAPANI), en Guaynabo.
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