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El mural del artista puertorriqueño José Antonio Torres Martinó fue borrado de la escuela pública Julia de Burgos. (Suministrada)
El mural del artista puertorriqueño José Antonio Torres Martinó fue borrado de la escuela pública Julia de Burgos. (Suministrada)

El mural del artista puertorriqueño José Antonio Torres Martinó, el cual fue borrado de la escuela pública Julia de Burgos, plantel de Carolina que fue cerrado y arrendado por $1 a una institución privada, podría restaurarse, según informó ayer el director de asuntos y política pública del Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP), Enrique Márquez. 

La agencia comenzó hace dos semanas una investigación sobre el mural, luego de que la profesora Margarita Fernández Zavala y el representante Denis Márquez, alertaran sobre la situación de la obra, la cual fue eliminada de un brochazo del plantel donde actualmente opera el Christian Bilingual School, a cargo de la iglesia Fuente de Agua Viva, que desde noviembre tiene posesión del inmueble. 

“Nosotros le ordenamos a la directora ejecutiva de la academia educativa, que es la señora Omayra Font, que tiene que hacerse cargo de la restauración del mural. Le incluimos dentro de la carta quiénes son los restauradores en Puerto Rico que tienen el conocimiento y que están autorizados por el Instituto para intervenir la obra y ellos escogieron al Museo de Arte de Ponce”, informó Márquez.

“Personal de Artes Plásticas de nosotros, del Departamento de Colecciones, fueron a evaluar el mural y, hasta el momento, tengo que esperar la información, pero aparentemente la obra es salvable porque la pintura que utilizaron es de agua. Así que si es así es salvable”, agregó. 

Señaló que, aunque la pieza no le pertenece al ICP, la agencia tiene jurisdicción, ya que durante la década del 60 y 70, don Ricardo Alegría comisionó a diversos artistas llevar a cabo obras de artes en plantes escolares y otros edificios públicos del país. Precisó que como parte de los “hallazgos” de la investigación que realizan, encontraron que existe un inventario de las obras ubicadas en los edificios públicos del país.

“Nosotros no sabíamos que ese inventario existía. Y no solo está inventariado completo, sino que sé el costo de cada obra y en cuánto está tasada. Así que le apercibimos a Omayra Font. Obviamente, el primer párrafo de la carta que le enviamos dice que tenemos autoridad inclusive para multarlos”, indicó Márquez, toda vez que dijo que hasta el momento no se ha multado a los administradores de la escuela ya que le están otorgando el espacio para que lleven a cabo un informe sobre los hechos y expliquen cómo va a restaurar la obra de Torres Martinó, destacado integrante de la generación artística del 50.

“Una vez rindan el informe, se le da 30 días para que restauren completamente la obra. Luego, personal de aquí irá a inspeccionar la obra y revisar que esté en su estado natural”, indicó. 

¿Y no se le multará por el acto de ya haberlo pintado?, se le cuestionó. “Ese asunto está bajo investigación”, dijo sobre el mural de la escuela, que fue arrendada por el Departamento de Transportación y Obras Públicas (DTOP) y del Departamento de Educación, custodios de la propiedad y firmantes del contrato otorgado a la iglesia Fuente de Agua Viva.

Márquez, en tanto, señaló que el ICP le envió una carta a la secretaria del Departamento de Educación, Julia Keleher, así como a la licenciada María Palau, asesora de infraestructura de La Fortaleza, informándoles que la agencia tiene que ser “consultada” al momento de arrendar cualquier edificio que pudiese considerarse histórico y donde existan obras de arte.