28 de enero de 2026 - 4:08 PM
El conflicto familiar entre el cantante venezolano Guillermo Dávila y su hija Marielena Dávila alcanzó un nuevo nivel de exposición pública tras las confesiones del artista en el programa peruano “El valor de la verdad”, donde confesó llevar ocho años sin hablar con su hija. Esto ha desatado un intercambio de cartas abiertas.
De acuerdo con reportes de People en Español, el intérprete de “Tesoro mío” decidió romper su hermetismo habitual para responder a las duras acusaciones de su hija, quien se manifestó a través de una carta abierta. Marielena, fruto de su relación con la presentadora Chiquinquirá Delgado, había compartido que calificaba su vínculo como una historia de “abuso emocional” y “manipulación”.
Ante esto, el cantante de 70 años aseguró que su ausencia de comunicación ha sido un intento de no invadir el espacio de la joven modelo. El intercambio de cartas abiertas revela heridas y visiones contrapuestas sobre una paternidad marcada por la distancia.
En su carta, Guillermo Dávila se mostró sorprendido por los señalamientos de su hija, afirmando que nunca tuvo conocimiento directo del daño que ella manifiesta haber sufrido. El artista enfatizó que, lejos de ser un abandono voluntario, su alejamiento fue una respuesta a la falta de receptividad de Marielena ante sus intentos de acercamiento.
“Esta situación me genera tristeza, pero también la necesidad de aclarar mi parte… Durante años intenté comunicarme en múltiples oportunidades. Mi silencio no fue indiferencia, sino respeto”, aclaró el actor en el texto publicado por el mencionado medio.
Por su parte, Marielena Dávila sostiene que la falta de una relación sana no fue una elección propia, sino una consecuencia de años de rechazo y tratos difíciles. En su carta, la actriz de “100 días para enamorarnos” subrayó que la imagen pública de su padre no coincide con su realidad personal.
“Desde niña mi sueño más grande fue tener una relación paternal sana. No tenerla ha sido el camino más duro que me ha tocado caminar. La presencia física, un momento, o una foto, no significan nada si detrás de eso hay abuso emocional, malos tratos, rechazo, y manipulación”, expresó Marielena. “Los padres que han ejercido dinámicas emocionales dañinas pierden la relación con sus hijos adultos porque no son capaces de validar el dolor de sus hijos, de escuchar con honestidad, ni de responsabilizarse por cómo los hirieron. Esto nunca se trató de pasar factura eternamente. Yo sí quería una relación, pero sana. Y nunca pedí gran cosa, solo un reconocimiento del dolor causado, y una promesa de ser mejor en el presente. Eso nunca llegó, y está bien. Ya no me duele, y ya no lo necesito”, lee parte de la extensa comunicación.
La joven también aprovechó para blindar la figura de su madre, asegurando que su perspectiva actual no es fruto de influencias externas. “Con mi madre siempre voy a estar agradecida por protegerme, y por sacarme adelante como tantas otras mujeres que luchan por sus hijos. Mi madre jamás me habló mal de nadie, yo crecí y solita me di cuenta de todo”.
A pesar de la gravedad de las acusaciones, Dávila cerró su mensaje con un tono conciliador, aunque condicionado a que sea su hija quien decida dar el primer paso hacia una reconciliación que, según Marielena en sus expresiones previas, hoy parece inexistente.
“A través de ustedes, solo deseo enviar este mensaje: no guardo rencor, no olvido los momentos buenos y mantengo la disposición de conversar cuando llegue el momento”, concluyó el cantante.
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