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¿Dormirías en camas separadas para salvar tu relación? Parejas recurren al “divorcio del sueño”

Conoce en qué consiste la nueva tendencia que genera un fuerte debate a nivel mundial

14 de marzo de 2026 - 11:38 AM

Cada vez más parejas apuestan a este fenómeno. (Shutterstock)

Ronquidos, movimientos nocturnos y horarios distintos están llevando a algunas parejas a optar por el llamado “divorcio del sueño”.

El descanso nocturno no solo tiene efectos sobre la salud física y mental, sino que también puede influir en la convivencia diaria y en la estabilidad de las relaciones de pareja. Según datos de la más reciente encuesta global del sueño, conocida como Global Sleep Survey, casi una quinta parte de las parejas ha decidido dormir en espacios separados debido a problemas relacionados con el descanso.

El estudio señala que el 18 % de las parejas encuestadas ha optado por lo que se conoce como un “divorcio del sueño”, una práctica que consiste en dormir en camas o habitaciones diferentes para evitar interrupciones durante la noche. Entre las principales causas de esta decisión se encuentran los ronquidos, los movimientos constantes durante el sueño o las diferencias en los horarios de descanso.

De acuerdo con la encuesta, estos factores pueden convertir lo que tradicionalmente es un momento de descanso compartido en una fuente de incomodidad o interrupciones frecuentes. Como consecuencia, algunas parejas optan por reorganizar sus rutinas nocturnas para proteger la calidad del sueño de cada uno.

Aunque para algunos dormir separados mejora la relación, para otros puede afectar la convivencia.

Para Daniela Escalona, experta en sueño de Emma colchón, dormir bien tiene efectos que se reflejan en múltiples aspectos de la vida cotidiana. Según explica, el descanso adecuado permite tener más energía durante el día, facilita la regulación de las emociones y mejora la capacidad de comunicación en las relaciones personales.

“Dormir en la misma cama es parte de la rutina de muchas parejas. Sin embargo, cuando el descanso se interrumpe por ronquidos, movimientos o distintos horarios de sueño, lo que debería ser un momento de descanso puede volverse incómodo. Por eso, cuidar la calidad del sueño también ayuda a mantener una mejor convivencia”, señaló Escalona.

Los resultados del estudio muestran que el llamado “divorcio del sueño” no tiene un impacto uniforme en las relaciones. Las experiencias entre las parejas que han adoptado esta práctica están divididas.

Por un lado, el 31% de las parejas que decidió dormir por separado afirma que su relación mejoró después de tomar esta decisión. En contraste, el 30% considera que la convivencia se deterioró tras dejar de compartir la misma cama.

Las percepciones también varían cuando se trata de la vida íntima. Según los datos del estudio, el 28% de las personas que adoptaron esta práctica asegura que su vida sexual mejoró, mientras que el 22% afirma que ocurrió lo contrario.

Más allá de las dinámicas de pareja, el estudio también advierte que la falta de sueño puede afectar la forma en que las personas interactúan en el hogar. Dormir mal puede provocar mayor irritabilidad, menor tolerancia a la frustración y una reducción en la capacidad de concentración.

La falta de descanso puede aumentar la irritabilidad y generar tensiones en el hogar.

Estos efectos, según el informe, pueden generar tensiones en la convivencia cotidiana y afectar tanto la relación de pareja como la dinámica familiar. La falta de descanso, por ejemplo, puede hacer que los conflictos diarios se intensifiquen o que la comunicación entre los miembros del hogar se vuelva más difícil.

Ante este panorama, la experta señala que cada pareja puede encontrar soluciones que permitan priorizar el descanso sin afectar la conexión emocional. En muchos casos, los ajustes en las rutinas o en el entorno de descanso pueden ayudar a reducir las interrupciones nocturnas.

Entre las alternativas que menciona se encuentran el uso de colchones diseñados para disminuir la transferencia de movimiento, lo que permite que una persona se mueva durante la noche sin interrumpir el sueño de su pareja.

Casi una quinta parte de las parejas ha decidido dormir en camas o habitaciones separadas. Foto:Canva

Otras opciones incluyen cambios en las rutinas antes de dormir o el uso de accesorios que faciliten el descanso. Algunas parejas, por ejemplo, utilizan tapones para los oídos, mascarillas para dormir o incluso cobijas separadas para adaptarse a diferentes preferencias de temperatura.

Estas estrategias buscan encontrar un equilibrio entre el descanso individual y la cercanía emocional que caracteriza a las relaciones de pareja. Según la especialista, priorizar la calidad del sueño no necesariamente implica sacrificar la conexión afectiva.

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