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¿Le resuelves todo a tus niños? Educadores afirman que hay razones para dejar que se esfuercen un poco

Los expertos en desarrollo y educación sugieren que permitir que los niños se enfrenten a dificultades fomenta su capacidad para resolver problemas y su independencia

17 de septiembre de 2026 - 11:10 PM

Los expertos en desarrollo y educadores afirman que los niños necesitan tener la oportunidad de enfrentarse a los problemas cotidianos, ya que resolverlos es una habilidad que hay que practicar. (Ramon "Tonito" Zayas)

Cuando los niños se olvidan el almuerzo, no saben resolver un problema de matemáticas o no saben cómo llegar a algún sitio, el instinto de los padres puede ser intervenir de inmediato. Pero a veces, el problema es una oportunidad.

Los expertos en desarrollo y los educadores afirman que los niños necesitan tener la oportunidad de enfrentarse a los problemas cotidianos, ya que resolverlos es una habilidad que hay que practicar.

El reto para los padres es saber cuándo ayudar y cuándo dar un paso atrás. Hay una diferencia entre ayudar a los niños a superar situaciones difíciles y eliminar el problema antes de que tengan la oportunidad de intentarlo por sí mismos.

En una época en la que una respuesta o una ayuda generada por la inteligencia artificial puede estar a solo unos segundos de distancia, puede resultar difícil dar a los niños el espacio necesario para que resuelvan las cosas por sí mismos.

El concepto de independencia varía en función de la edad, las capacidades y las circunstancias de cada niño, pero los expertos afirman que consiste en aprender a planificar, tomar decisiones, resolver problemas, recuperarse de los errores y decidir qué hacer a continuación.

A continuación, los expertos explican cómo los padres pueden ofrecer a sus hijos más oportunidades para practicar esas habilidades.

Piensa un momento antes de intervenir

Los niños tienen un acceso sin precedentes a la información, mientras que la tecnología ha proporcionado a los padres más formas de supervisar la vida de sus hijos.

Pueden localizar a sus hijos, consultar sus notas en tiempo real y enviar correos electrónicos a los profesores de inmediato. Esto significa que los padres pueden intervenir antes de que sus hijos se den cuenta de que hay un problema, y mucho menos antes de que encuentren una solución.

“Esa comodidad tiene su lado negativo”, afirmó la Dra. Dana Suskind, profesora de Cirugía y Pediatría en la Universidad de Chicago y autora del libro “Human Raised”.

“Creo que lo más importante que podemos ofrecer a los niños no es la respuesta, sino la experiencia de descubrirla por sí mismos”, afirmó Suskind. Según ella, cuando los padres se precipitan a intervenir, los niños se ven privados de la oportunidad de practicar habilidades como detenerse antes de actuar, recordar lo que funcionó anteriormente e intentar nuevas soluciones.

“Si los niños rara vez tienen que esforzarse, esto puede provocarles una ansiedad grave cuando tienen que resolver algo por sí mismos”, afirmó la Dra. Stephanie Carlson, directora del Instituto de Desarrollo Infantil de la Universidad de Minnesota.

Cuando existe un peligro real, los padres deben intervenir, pero cuando lo que está en juego es menor, pueden tomarse su tiempo y hablar del problema con calma. Eso podría significar plantear a los niños preguntas abiertas: ¿Qué opinas? ¿Qué podría pasar? ¿Cómo podrías resolverlo? ¿Qué más podrías intentar?

Deja que los niños experimenten el aburrimiento

Según los expertos, dejar que los niños se aburran, se sientan frustrados, impacientes o nerviosos puede favorecer su aprendizaje y prepararlos mejor para la vida adulta.

“El aburrimiento puede fomentar la creatividad y el juego, al tiempo que ayuda a los niños a desarrollar la confianza en sí mismos y la resiliencia”, afirmó Kiryn Hoffman, directora ejecutiva del Museo Nacional de los Niños de Washington, D.C.

En “10 reglas para criar a los hijos en un mundo altamente tecnológico”, la psicóloga Dra. Jean Twenge escribe que los niños y adolescentes tienen menos oportunidades que las generaciones anteriores para pasar tiempo con sus amigos, desplazarse por su cuenta y tomar decisiones fuera de la mirada atenta de los adultos.

Según ella, al llegar al último curso de secundaria, son menos los adolescentes que tienen carné de conducir, tienen citas o tienen trabajos remunerados que en generaciones anteriores.

Dales a los niños un poco más de responsabilidad

Los padres no tienen que crear situaciones artificiales para que los niños aprendan a valerse por sí mismos. Según los expertos, las tareas cotidianas ofrecen de forma natural a los niños oportunidades para practicar su autonomía.

Nicole Knoth, madre de dos adolescentes en Flagstaff (Arizona), empezó a dejar que sus hijas tomaran pequeñas decisiones cuando eran pequeñas. A los 5 años, por ejemplo, les daba 5 dólares en una tienda y les pedía que calcularan lo que podían comprarse, incluyendo impuestos y descuentos. Ahora, ya adolescentes, se encargan de hacer la compra y la mayor gestiona su propia tarjeta de crédito.

Jemia Cunningham-Elder, madre de cuatro hijas en Chicago, se dio cuenta de que no hay una edad concreta a partir de la cual se deba esperar que los niños hagan algo por sí mismos. Ella valora lo que cada niña es capaz de hacer, luego les da un poco más de libertad y observa qué pasa.

Si lo consiguen, ganan más independencia. Si les cuesta, ella se pregunta si ha sido una experiencia de aprendizaje útil o una señal de que aún no estaban preparados.

Ese enfoque también pone de manifiesto algo importante: la independencia no significa hacerlo todo uno mismo.

Los niños que se dan cuenta de que no saben resolver un problema de matemáticas y piden ayuda al profesor también están practicando la independencia. Lo mismo ocurre con los niños que se olvidan de los deberes y se las arreglan para encontrar la información por sí mismos, en lugar de que sus padres llamen a los profesores.

Saber cuándo intervenir

Este enfoque no es válido para todas las situaciones. Los padres deben valorar la seguridad, la madurez y las circunstancias.

Caroline Chirichella, una madre de 37 años que vive en la región de Campania, en el sur de Italia, llevaba tiempo intentando dar más libertad a su hija Lucía, de 8 años. Sin embargo, dudaba en dejarla salir sola a la calle con sus amigos porque le preocupaba el tráfico.

Hay otras situaciones en las que hay menos en juego.

Chirichella contó que ella y su marido dejaron de llamar a otros padres o profesores cuando Lucía se olvidaba de apuntar los deberes. Le dijo a su hija: “Tus deberes son responsabilidad tuya”.

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Esta historia fue traducida del inglés al español con una herramienta de inteligencia artificial y fue revisada por un editor antes de su publicación.

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