

13 de mayo de 2026 - 1:22 PM


Jason Collins, el primer jugador abiertamente gay en la historia de la NBA, el pasado martes trascendió que murió a los 47 años tras enfrentar un cáncer cerebral conocido como glioblastoma en etapa 4.
Quien posteriormente se convirtió en un pionero de la inclusión y embajador de la liga, falleció tras una batalla de ocho meses contra una forma agresiva de este tumor cerebral, según anunció su familia.
El glioblastoma es un tipo de cáncer que comienza con el desarrollo de células en el cerebro o en la médula espinal. Las células se desarrollan rápidamente, y pueden invadir y destruir tejidos sanos.
De acuerdo con Mayo Clinic, el glioblastoma se forma a partir de células denominadas astrocitos, que brindan soporte a las neuronas. Aunque este puede ocurrir a cualquier edad, tiende a ocurrir más en adultos mayores.
Los síntomas del glioblastoma pueden incluir: dolores de cabeza que empeoran, náuseas y vómitos, visión borrosa o doble, dificultades para hablar, alteración del sentido del tacto y convulsiones. También pueden aparecer problemas con el equilibrio, la coordinación y para mover partes del cuerpo o la cara.
Este tipo de cáncer, según se informa, no tiene cura. Los tratamientos pueden reducir la velocidad de desarrollo del cáncer y disminuir los síntomas.
En una clasificación de la Organización Mundial de la Salud del 1 al 4, es el 4 el más agresivo, por lo que el glioblastoma se clasifica como grado 4.
El glioblastoma a menudo se diagnostica mediante una resonancia magnética destinada a detectar tumores o inflamación. Posteriormente, se puede realizar una biopsia para confirmar el diagnóstico.
Esta organización, líder mundial en atención médica, investigación y educación, señala que el glioblastoma se produce cuando las células en el cerebro o la médula espinal desarrollan cambios en su ADN. Los profesionales de atención médica suelen llamar mutaciones o variaciones a estos cambios.
Algunos de estos cambios en el ADN hacen que, en el caso de las células cancerosas, se produzcan muchas más células con rapidez. Las células cancerosas pueden seguir viviendo luego del momento en que deberían morir, lo que causa un exceso de células.
“Las células cancerosas forman un bulto que se conoce como tumor, que puede crecer y presionar los nervios cercanos y partes del cerebro o la médula espinal. Esto deriva en síntomas de glioblastoma y puede causar complicaciones. El tumor puede aumentar de tamaño hasta invadir y destruir el tejido corporal sano”, se detalla.
Los factores que pueden aumentar el riesgo de presentar glioblastoma son los siguientes:
Según se destaca, los investigadores no han encontrado formas de prevenir un glioblastoma.
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