El Domingo de Ramos abre la puerta a un tránsito espiritual profundo: es el día en que se bendicen los caminos, se honra la humildad y se reconoce que antes del renacer, hay un proceso de preparación interior. La Luna en Virgo acompaña esta energía con claridad, limpieza, orden y propósito. Es un día para purificar, organizar, bendecir y disponerse a avanzar.
Afirmación: “Renazco con claridad, propósito y serenidad”.