

16 de febrero de 2026 - 11:10 PM

Christian Siriano apenas tuvo 48 horas para diseñar el vestido final de su desfile en el New York Fashion Week. La tela verde iridiscente, con efecto líquido, que había ordenado desde Italia estuvo semanas retenida en aduana hasta que finalmente llegó justo antes de la pasarela del jueves.
El diseñador, conocido por su paso por Project Runway, está acostumbrado a trabajar contra el reloj. Pero aunque tuvo meses para crear el resto de la colección, contó que ese diseño de último minuto le dio una energía distinta y una emoción renovada antes del show.
“Los mejores vestidos salen al final porque estoy completamente metido en el proceso”, dijo.
A diferencia de presentaciones anteriores, donde Siriano transformaba el espacio según el tema de la colección, esta vez bajó la intensidad del montaje escenográfico para dejar que la ropa hablara por sí sola. En su nueva propuesta, experimentó con texturas y una gama amplia de colores para construir lo que describió como un sueño surrealista.
“Era más como esta fantasía, un sueño, quizás como una pintura de Salvador Dalí que no se puede explicar”, comentó. “Es realmente este mundo onírico donde espero que todo el mundo se sienta hermoso”.
En primera fila estuvieron varias amistades famosas y clientas fieles del diseñador, entre ellas: Leslie Jones, Uzo Aduba, Julia Fox, Natasha Lyonne, Whoopi Goldberg y la cantante de rock Taylor Momsen.
El desfile arrancó con piezas estructuradas en blanco y negro antes de que las modelos aparecieran bañadas en un mar de colores. Se detenían en la pasarela para posar con peinados transformados en un estilo surrealista que caía en curvas dramáticas y se entrecruzaba alrededor del cuello.

La colección reinventó siluetas típicas de alfombra roja con vestidos impactantes de escotes asimétricos y mangas o peplums exagerados en tul. Incluso en los diseños en blanco y negro se destacaban flecos brillantes, cortes estratégicos, plumas y delicados bordados.
Las creaciones de Siriano no son para quien quiera pasar desapercibida. El diseñador también presentó varios looks reveladores en telas transparentes.
Como es costumbre en sus pasarelas, hubo modelos de todas las tallas y géneros.

“Necesitamos escaparnos y estar en otro lugar… en un mundo de ensueño”, expresó. “Esto es una celebración de la belleza, de los cuerpos, de la edad y de las culturas, y eso es algo que necesitamos”.
Entre los momentos más llamativos de la noche estuvieron un conjunto chartreuse en encaje —con chaqueta corta y falda maxi— y el vestido burbuja en degradé verde brillante que llegó casi contra el tiempo.
La supermodelo musa del diseñador, Coco Rocha, cerró el desfile con ese vestido burbuja en ombré. Mientras posaba de forma teatral en la pasarela, sostuvo la mirada con los invitados. Desde su asiento, Jones la animaba gritándole “¡drama!” mientras pasaba.
“Él te hace sentir segura con su ropa”, dijo Jones sobre Siriano. “No importa la talla que seas, él va a hacer que te sientas bella, y esa es la esencia de Christian.”
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