

12 de agosto de 2026 - 11:10 PM

Actualizado el 12 de agosto de 2026 - 11:11 PM


En la cultura caribeña, las casas de las abuelas y las playas tienen puntos en común. Son lugares de encuentro, en los que se acoge a la familia para desarrollar las memorias que construyen vínculos, conexión y amor.
Ambos lugares especiales para las personas isleñas son homenajeados en “Tropicana Criolla”, la primera colección de la marca boricua Khenalu, que cuenta con trajes de baño, camisetas, pantalones cortos y “cover-ups” en estampados inspirados en la cultura puertorriqueña.
“Siempre trato de resaltar algo de la esencia de nuestra cultura. Esta primera colección, que se llama Tropicana Criolla, decidí resaltar la arquitectura puertorriqueña del siglo XX, específicamente las losas criollas que estaban en la casa de mi abuela”, explicó Keren Encarnación, creadora de Khenalu, en entrevista con Magacín.
Para la diseñadora, si bien los dos espacios son escenarios de “muchos gratos recuerdos con las personas que amamos” son distintos en su simpleza. A la playa se puede llegar con un breve viaje en carro desde cualquier punto de Puerto Rico, pero las lozas criollas eran un trabajo artesanal, complejo y tardado.
“Todos nuestros diseños cuentan una historia más profunda de lo que uno puede percibir con la vista…detrás de todo lo lindo, hay una historia más compleja que nos conecta a todos como pueblo”, destacó la joven de 26 años.

Encarnación crea todos los estampados que se utilizan para las piezas de su marca. Esa destreza la adquirió tras completar estudios en la Savannah College of Art and Design (SCAD). Aunque llegó a la prestigiosa universidad en Georgia para estudiar diseño de moda, encontró su pasión en el Diseño Textil. No obstante, con Khenalu, ha integrado ambas disciplinas.
Cuando culminó sus estudios, decidió inmediatamente regresar a Puerto Rico. Durante su tiempo en el estado sureño, comenzó a “apreciar lo que tú toda la vida has tenido que habías sabido apreciar, valga la redundancia”. Además, la soledad y el frío eran insoportables para un ser caribeño.
“Decidí volver a mi casa, a mi isla, para ser otra persona más, otra prueba más de que en Puerto Rico se pueden producir cosas buenas, lindas y super cool. Nosotros somos más grandes de lo que nos han dicho que somos. Estamos aquí para demostrarlo, apostando por nuestra isla, por nuestra gente y nuestra cultura”, subrayó la joven de 26 años.
El término “Khenalu” está compuesto por dos elementos. “Khe” es derivado del nombre de su fundadora y “Nalu” es una palabra hawaiana que significa ola o ‘surf’, para honrar el origen del deporte que ha fascinado a Encarnación.
Pero más allá de su significado literal, Khenalu es un mundo que la creativa joven creó desde niña. Un universo en el que las personas isleñas pasaban todo su día en la playa, vestían tonos vibrantes y estampados coloridos. Como detalle distintivo, los habitantes tenían que escoger su olor distintivo: coco, piña o mangó.
Ese mundo fantástico había quedado rezagado en la memoria de Encarnación, quien ha practicado distintas expresiones artísticas y creativas, hasta la pandemia de COVID-19 en 2020. Entonces, la joven tomaba sus clases ‘online’ desde su casa, en Carolina, cuyas paredes eran blancas y lisas. El único toque de color era una ventana que a lo lejos se veía la playa.
“Mirando la costa constantemente, todos los días en el encierro, me recordé de ese mundo que yo había creado cuando era pequeña y decidí convertirlo en realidad”, destacó.
En sus trabajos universitarios fue creando este universo, pintando tablas de ‘surf’, creando estampados y haciendo investigación para profundizar en las culturas de otras islas para compararlas con su experiencia siendo puertorriqueña.

Más allá de una expresión creativa, la marca nació de una necesidad personal: encontrar trajes de baño que le sentaran bien y que, a la vez, fueran bonitos.
Entonces, reflexionó que si para ella, que es una mujer joven y delgada –perfil al que principalmente sirve la industria de la moda–, cómo sería para su mamá, sus tías o sus amigas, que usaban tallas más grandes o más pequeñas que ella. Por eso, la línea tiene disponibilidad de tamaños desde XS hasta 3XL.
Este deseo de cambiar la experiencia de buscar trajes de baño, se unió con los orígenes del surf, que investigó para su tesis de final de grado en SCAD. Aunque habían múltiples estilos de este deporte, a lo largo de la historia, el que sobrevive es el estilo hawaiano. En sus inicios, todo el mundo surfeaba. La playa era el lugar para conectar, indistintamente de la clase social, género, o cualidades físicas.
“Cuando descubrí esa parte de la historia del surfing, con más razón y efusividad, decidí crear este espacio con algo que desea no solamente para las chicas jóvenes”, expresó Encarnación.
La idea es seguir expandiendo la línea y también tener disponibles piezas para hombres. “Esa es la meta, crear piezas especiales para todo el mundo”.
En su página web, Khenalu asegura a sus clientes que son una marca que está marcada por la sostenibilidad, desde lo materiales que utilizan hasta las prácticas éticas de producción.
Por ejemplo, Encarnación indicó que aspiran a ser una marca completamente libre de plástico.

Además, compartió que buscó un manufacturero que tuviera prácticas laborales justas para las artesanas que crean las piezas. Igualmente, es muy consciente de no sobreproducir, pues, al final del día, la moda está entre las industrias más contaminantes del mundo.
“No solamente son piezas lindas, también lo hacemos con mucha conciencia, mucha pasión y mucho amor”, sostuvo.
Las piezas de Khenalu se pueden adquirir exclusivamente en su página web, que tiene envíos domésticos e internacionales gratuitos, y en los “pop-ups” que realizan a los largo del año en Puerto Rico, que anuncian en sus redes sociales.
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