

15 de septiembre de 2026 - 9:51 AM

Miami - Los detenidos en un centro de detención de inmigrantes ya cerrado en los Everglades de Florida —conocido como “Alligator Alcatraz” — fueron colocados hasta por dos horas en pequeños recintos metálicos utilizados como “áreas de tranquilización”, una práctica que “no cumple con los estándares de trato humano”, según un nuevo informe de la Oficina del Inspector General del Departamento de Seguridad Nacional difundido el lunes.
Entre el 17 de julio de 2025 y el 18 de enero de 2026, señaló el informe, 79 detenidos fueron confinados en pequeños recintos metálicos de aproximadamente 18 pies cuadrados (1.67 metros cuadrados) de superficie cada uno, por periodos que iban desde varios minutos hasta casi dos horas. Las fotografías incluidas en el informe muestran una jaula que parece apenas un poco más grande que una cabina telefónica, colocada sobre lo que sería césped o pasto sintético, y rodeada por una cerca de malla metálica rematada con alambre de púas.
“El uso de espacios restrictivos así es sumamente inusual”, señaló el informe.
El documento indicó que el personal del centro describió los recintos metálicos como “‘áreas de tranquilización’ para que los detenidos reduzcan la tensión y tengan tiempo a solas”. No precisó dónde estaban ubicadas las cajas ni exactamente en qué situaciones se usaron, pero documentos proporcionados por el personal del centro señalaron que un detenido pasó 26 minutos en una por no “cumplir con una orden legal”. El informe indicó que, al menos en un caso, el recinto metálico pudo haberse utilizado como herramienta disciplinaria.

Según el documento adjunto al informe, un letrero de políticas colocado en los recintos decía que el propósito del espacio de esa celda de retención era proporcionar un “lugar seguro y protegido en la población general para que los detenidos reflexionen sobre sus decisiones de conducta, gestionen sus emociones, reduzcan el estrés y practiquen una conducta dirigida a sí mismos”.
La revelación formó parte de un informe más amplio de la Oficina del Inspector General que detalló otras condiciones, las cuales dijo eran inhumanas.
El centro de detención abrió el 3 de julio de 2025 y cerró el 25 de junio de este año. Rápidamente atrajo la atención de defensores de los inmigrantes, quienes criticaron las condiciones. Los detenidos carecían de espacio de vida adecuado, acceso a duchas, información jurídica y agua limpia, indicó el informe, calificándolo de violación a los estándares federales y estatales de detención.
El informe fue elaborado tras una visita sin previo aviso al Centro de Detención en el sur de Florida, efectuada el 21 de enero. Es la primera vez que una agencia gubernamental confirma la existencia de ese tipo de condiciones en el centro. Activistas, abogados, familias y organizaciones de derechos humanos, tales como Amnistía Internacional, ya habían informado y criticado duramente el trato a los detenidos.
El DHS (siglas en inglés del Departamento de Seguridad Nacional) informó en junio, citando preocupaciones relacionadas con la temporada de huracanes, que todos los detenidos del centro administrado por el estado de Florida -ubicado en una pista de aterrizaje aislada en los Everglades— fueron trasladados a otras instalaciones.
En el informe, la Oficina del Inspector General indicó que el centro de detención de inmigrantes no proporcionó a los detenidos suficiente espacio para vivir, “creando condiciones de hacinamiento” para los internos, que pasaban la mayor parte del tiempo en unidades habitacionales metálicas, “lo que podría perjudicar” su salud física y mental, señaló el informe.
Los detenidos tenían menos de la mitad del espacio requerido, agregó el informe. Pasaban la mayor parte del tiempo alojados en un complejo con ocho construcciones sin ventanas, y no salían salvo para las comidas tres veces al día, una hora de recreación tres veces por semana, duchas tres veces por semana, y por motivos médicos.
El informe señaló que las normas exigen que haya al menos 75 pies cuadrados (6.97 metros cuadrados) de superficie por detenido en unidades de alojamiento tipo dormitorio. En cambio, indicó, las unidades habitacionales del Centro de Detención del sur de Florida eran de 28 pies cuadrados (2.60 metros cuadrados) por cada detenido, “muy por debajo del mínimo requerido”.
La Oficina del Inspector General dice que el DHS no atendió sus recomendaciones. Por su parte, el departamento alegó que no tenía autoridad sobre las operaciones diarias del centro, indicó el informe.
En un comunicado enviado a la AP, el DHS señaló que las instalaciones “cumplían” con los mismos estándares federales de detención aplicados por gobiernos anteriores, incluidos los de los presidentes Joe Biden y Barack Obama. El departamento no mencionó el uso de las “áreas de tranquilización”.
El DHS señaló que todas las instalaciones para detenidos están limpias, y que cualquier acusación de que había condiciones inhumanas es falsa.
Alex Lanfranconi, director de comunicaciones del gobernador Ron DeSantis, manifestó que Florida “cumple con todos los estándares federales para el confinamiento penal”.
El informe indicó que las instalaciones que alojan a personas detenidas por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) deben cumplir con los estándares federales de detención, pero el personal de Alcatraz de los Caimanes no pudo identificar con claridad qué estándares utilizaban para albergar a los detenidos.
El informe, de 33 páginas, señala que “Alligator Alcatraz” no cumplía con estándares relacionados con salud y seguridad ambiental, atención médica, alimentación, higiene personal y recreación, entre otros aspectos.
La Oficina del Inspector General determinó que solo algunos detenidos tenían acceso a recreación por cinco horas a la semana, y que otros no tenían acceso a una biblioteca jurídica ni a materiales jurídicos, lo que pudo haberles impedido contactar a un abogado, un alegato que personas que estuvieron detenidas plantearon durante una audiencia judicial en enero, cuando sostuvieron que se violaron sus derechos garantizados por la Primera Enmienda constitucional.
Los detenidos les dijeron a los inspectores que no tenían acceso a agua potable limpia y que no podían lavar sus vasos, agregó el informe. También les dijeron a los inspectores que sólo se duchaban tres veces por semana, lo que les impedía mantener una buena higiene personal, según el documento.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
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