

4 de agosto de 2026 - 5:18 PM

El Ejército de Estados Unidos ha agotado gran parte de sus reservas de misiles de largo alcance de alta precisión durante los cinco meses de guerra con Irán, según tres personas familiarizadas con datos internos, lo que ha generado preocupación sobre la preparación de las fuerzas armadas para responder a futuros conflictos.
Los misiles afectados son principalmente los Sistemas de Misiles Tácticos del Ejército (ATACMS) y los Misiles de Ataque de Precisión (PrSM), ambos de lanzamiento terrestre. Dos de las fuentes aseguraron que Estados Unidos ha utilizado prácticamente todas esas armas. Hasta ahora no se había informado sobre el nivel de escasez de estos sistemas.
Estas municiones de largo alcance son una parte clave del arsenal estadounidense porque permiten atacar objetivos con precisión desde una distancia segura. Los ATACMS tuvieron un papel importante en la guerra de Ucrania al permitir ataques contra objetivos dentro de Rusia. El PrSM, una versión más moderna, está diseñado para reemplazar gradualmente a los ATACMS y ofrece un mayor alcance.
Según analistas, este tipo de armas, cuyo costo supera el millón de dólares por unidad, también serían fundamentales en un eventual conflicto con China.
Las fuentes, que hablaron bajo condición de anonimato, declinaron precisar cuántos misiles de cada tipo permanecen en los inventarios estadounidenses.
El presidente Donald Trump inició la guerra contra Irán junto con Israel en febrero, al anticipar que sería un conflicto breve. Sin embargo, a medida que la guerra se prolongó, las tres personas consultadas expresaron preocupación porque la disminución de las reservas de misiles podría limitar la capacidad de Estados Unidos para disuadir a adversarios como Rusia y China.
Una cuarta fuente indicó que, aunque el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM), responsable de las operaciones en Medio Oriente, prácticamente agotó las reservas de misiles terrestres que tenía al inicio del conflicto, logró reabastecerse con armamento trasladado desde otras regiones del mundo.
Consultada sobre las reservas, la Casa Blanca difundió un comunicado del presidente Trump en el que afirmó que Estados Unidos tiene “muchas más municiones que nadie en el mundo” y “muchas más de las que necesitamos”.
“Nuestras empresas de defensa están, en este momento, fabricando más municiones que nunca, además de expandir sus plantas y equipos a niveles récord”, sostuvo Trump.
Los analistas coinciden en que la producción de algunas municiones, incluidos proyectiles de artillería y distintos tipos de misiles, se encuentra en niveles históricos, aunque advierten que las existencias podrían ser insuficientes para sostener una guerra prolongada.
Ni Lockheed Martin, fabricante de los ATACMS, los PrSM y el sistema antimisiles THAAD, ni Raytheon, fabricante de los misiles Tomahawk y de los interceptores Patriot, respondieron de inmediato a solicitudes de comentarios.
Por su parte, el portavoz principal del Pentágono, Sean Parnell, aseguró que “las fuerzas armadas estadounidenses son las más poderosas del mundo y cuentan con todo lo necesario para actuar en el momento y lugar que el presidente determine”. Añadió que Estados Unidos mantiene “un amplio arsenal de capacidades para proteger a nuestra gente y nuestros intereses”.
Las cifras sobre las reservas comenzaron a circular dentro del gobierno federal durante la última semana, en medio de discusiones sobre cuánto tiempo más puede sostener Estados Unidos los ataques contra Irán sin reducir sus existencias a un nivel que afecte su capacidad de respuesta en otras crisis.
Una de las fuentes señaló que la disminución de las reservas de ATACMS y PrSM refleja la decisión de la administración Trump de privilegiar ataques a larga distancia en lugar de emplear aviones tripulados para bombardear objetivos iraníes.
Los analistas consideran que estos misiles serían especialmente valiosos en un conflicto contra un adversario con fuertes defensas aéreas, como China. Un informe publicado en marzo por el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) señaló que estas armas ya habían sido utilizadas para atacar objetivos dentro de Irán.
Ese mismo informe indicó que las reservas de misiles PrSM eran reducidas debido a que se trata de un sistema relativamente nuevo, aunque el Ejército estadounidense ya encargó una producción mayor con vistas a 2027. También recordó que los ATACMS están siendo retirados gradualmente para dar paso al PrSM.
Dos de las fuentes afirmaron que los líderes militares llevaban semanas advirtiendo al presidente que las reservas de armas defensivas, incluidos los interceptores Patriot utilizados contra misiles balísticos, también estaban disminuyendo.
La semana pasada, varios medios informaron que Trump descartó una nueva ofensiva de gran escala contra Irán, en parte porque sus asesores militares le advirtieron sobre el estado de las reservas. Sin embargo, un funcionario estadounidense rechazó esa versión y aseguró que la decisión respondió a presiones de países del Golfo Pérsico.
El conflicto también ha reavivado el debate sobre la autoridad del presidente para iniciar acciones militares contra Irán sin autorización del Congreso, ya que no se solicitó una declaración de guerra ni una autorización para el uso de la fuerza militar.
La semana pasada, el CSIS estimó que entre febrero y julio Estados Unidos consumió aproximadamente el 65% de sus interceptores Patriot y que las reservas de interceptores THAAD eran al menos un 38% menores que al inicio de la guerra.
Aunque Reuters no tuvo acceso directo a las cifras oficiales, dos de las fuentes indicaron que esos porcentajes coinciden con los datos internos del gobierno estadounidense.
Según una de ellas, Estados Unidos también ha consumido algo menos de la mitad de sus existencias mundiales de misiles de crucero Tomahawk, lanzados principalmente desde buques, desde el comienzo del conflicto.
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