

29 de agosto de 2025 - 10:13 PM
Estados Unidos anunció el jueves que busca la autorización de Naciones Unidas para una nueva “Fuerza de Supresión de Pandillas” que ayude a enfrentar la creciente violencia en Haití, donde los grupos armados han expandido sus brutales actividades desde la capital hacia otras partes del país.
La embajadora interina de Estados Unidos ante la ONU, Dorothy Shea, hizo el anuncio durante una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU, pero no estaba claro cuál sería la diferencia respecto a la fuerza de Apoyo de Seguridad Multinacional que encabeza Kenia, la cual se encuentra desplegada actualmente en la nación caribeña para tratar de ayudar a la policía a frenar la violencia de las pandillas.
Shea agradeció a Kenia por responder al llamado de Haití “en un momento crítico” y liderar una fuerza multinacional durante más de un año, asegurando que, sin ella, “las pandillas habrían estado aún más envalentonadas en sus ambiciones y descaradas atrocidades contra los civiles en Haití”.
Añadió que Estados Unidos y Panamá estarán circulando un borrador de resolución al Consejo de Seguridad para establecer la Fuerza de Supresión de Pandillas y crear una Oficina de Apoyo de la ONU para proporcionar apoyo logístico a la misma.
En febrero pasado, el Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, propuso abrir una oficina que pondría a disposición drones, combustible, transporte terrestre y aéreo y demás apoyo no letal para la misión que encabeza Kenia.
Shea no indicó si Estados Unidos proporcionaría algún apoyo militar o policial a la nueva Fuerza de Supresión de Pandillas, o si Kenia y los otros países contribuyentes –Bahamas, El Salvador, Belice, Guatemala y Jamaica– seguirían siendo parte de ella.
Un diplomático del consejo dijo que se le había informado que la fuerza que encabeza Kenia cambiaría de nombre para transformarse en la Fuerza de Supresión de Pandillas, con un aumento significativo en el tamaño y apoyo logístico de la ONU. El diplomático no estaba autorizado a hacer declaraciones públicas debido a la naturaleza privada de las conversaciones.
Los primeros policías kenianos llegaron a Haití en junio de 2024 y se suponía que la fuerza tendría 2,500 elementos, pero su fuerza actual es de menos de 1,000.
Shea instó a los miembros del Consejo de Seguridad a apoyar el “nuevo camino hacia la paz y la seguridad”. Y urgió a la comunidad internacional “a sentarse a la mesa y unirse a Estados Unidos, Panamá y otros países que han demostrado su compromiso con la seguridad de Haití, en un reparto de cargas significativo para ayudar a promover la estabilidad en Haití”.
El anuncio de Estados Unidos se produce semanas después de que la empresa de seguridad del exintegrante de la fuerza SEAL de la Marina de Estados Unidos, Erik Prince, anunció que próximamente desplegaría a cerca de 200 personas de varios países en Haití como parte de un acuerdo de un año para sofocar la violencia de las pandillas, indicó una persona al tanto de los planes. El despliegue de Vectus Global tiene como objetivo ayudar al gobierno de Haití a recuperar vastas extensiones de territorio que han sido capturadas durante el último año y que actualmente se encuentran bajo el control de las pandillas, indicó la persona, la cual habló con The Associated Press bajo condición de anonimato a fin de discutir los planes.
La compañía, que proporciona logística, infraestructura, seguridad y defensa, es dirigida por Prince, un importante donante del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Prince fundó anteriormente la controversial empresa de seguridad Blackwater.
Siete países, entre ellos Estados Unidos, enviaron el miércoles una carta a Guterres en la que le informan que estaban tomando medidas sobre otra de sus recomendaciones: formar un “Grupo Permanente de Socios” para brindar “dirección estratégica de alto nivel, supervisión y toma de decisiones políticas para cualquier fuerza de seguridad renovada”.
El grupo —que también incluye a Canadá, El Salvador, Guatemala, Jamaica, Bahamas y Kenia— señaló que trabajará para asegurar contribuciones financieras voluntarias para los costos que no sean cubiertos por la Oficina de Apoyo de la ONU, para facilitar un aumento en el número de elementos, y para proporcionar coordinación para una fuerza renovada, incluyendo la designación de un representante especial en la capital de Haití, Puerto Príncipe.
Guterres se dirigió al Consejo de Seguridad antes de que hablara Shea, dando la bienvenida a los esfuerzos para avanzar en sus propuestas de febrero para fortalecer la misión multinacional con apoyo logístico y operativo de la ONU.
Instó al consejo “a actuar sin demora y autorizar una fuerza internacional, apoyada por las Naciones Unidas a través de respaldo logístico y operativo, y financiamiento predecible”.
Guterres advirtió al Consejo de Seguridad que los haitianos “están en una tormenta perfecta de sufrimiento”, destacando el deterioro de la autoridad estatal, la violencia de las pandillas que se extiende más allá de la capital y obliga a las familias a huir, y los hospitales y escuelas que están siendo atacados reiteradamente.
“El costo humanitario es asombroso: 1,3 millones de personas —la mitad de ellas niños– han huido de sus hogares”, dijo Guterres. “Seis millones de personas necesitan asistencia humanitaria”.
Sin embargo, dijo, el llamamiento de la ONU para recaudar 908 millones de dólares para ayudar a 3,9 millones de personas este año está financiado en menos del 10%, “lo que hace de Haití el llamamiento humanitario menos financiado en el mundo”.
Guterres lo calificó como “una emergencia de vida o muerte”, advirtiendo que 1,7 millones de haitianos corren el riesgo de no recibir ninguna asistencia a menos que los donantes actúen ahora.
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