

6 de agosto de 2026 - 11:35 AM

El gobierno del presidente Donald Trump anunció este jueves que planea reformar profundamente Head Start, eliminando muchas de las regulaciones que han sido el sello distintivo de este programa de educación temprana para los niños más pobres de Estados Unidos.
Funcionarios del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS, por sus siglas en inglés), que supervisa el programa preescolar financiado por el gobierno federal, afirmaron que los cambios propuestos buscan fomentar una mayor toma de decisiones a nivel local. Sin embargo, expertos en políticas de educación infantil sostienen que la desregulación podría debilitar la posición de Head Start como el estándar de excelencia en la educación temprana.
The Associated Press informó previamente sobre la propuesta de reforma, que se hizo pública el jueves al ser publicada en línea. El público tendrá 60 días para presentar comentarios antes de que entre en vigor, aunque podría enfrentar impugnaciones legales que retrasen su implementación.
Los centros Head Start atienden a unos 700,000 de los niños más vulnerables del país, incluidos menores sin hogar, en hogares de acogida o con discapacidades. Esa cobertura no cambiaría con la reforma.
No obstante, Alex J. Adams, subsecretario del Departamento de Salud y Servicios Humanos, dijo que el objetivo es dar a los centros Head Start mayor flexibilidad para modificar su funcionamiento. Esto implicaría eliminar la mayoría de las regulaciones del programa, como los estándares que exigen una baja proporción de personal por estudiante o la obligación de ofrecer servicios a las familias de los niños en edad preescolar.
“Los mandatos federales pueden obstaculizar la toma de decisiones a nivel local, aumentar los costos y limitar el alcance del programa”, afirmó Adams durante una conferencia telefónica con periodistas. También destacó que la matrícula en Head Start ha disminuido durante la última década. “Si implementamos correctamente esta norma propuesta, aumentaremos el número de plazas disponibles en Head Start”.
Durante otra llamada para presentar los cambios, el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., habló con admiración sobre Head Start, un programa creado por su tío, Sargent Shriver, durante la administración del presidente Lyndon B. Johnson.
“Es un programa que funciona para los niños más vulnerables entre los más pobres de nuestra sociedad, y es realmente importante que lo protejamos”, dijo Kennedy.
Sin embargo, según expertos en políticas públicas, los cambios propuestos eliminarían muchas de las características que distinguen a Head Start de otros programas de educación infantil.
“Esta versión de Head Start es solo una sombra del programa original”, afirmó Khari Garvin, quien dirigió Head Start durante la presidencia del demócrata Joe Biden. “Es una versión profundamente diluida del programa que, en mi opinión, provocará un deterioro en los resultados para los niños y las comunidades”.
Head Start, creado en la década de 1960 como parte de la “Guerra contra la Pobreza” impulsada por Lyndon B. Johnson, está actualmente regulado por más de 100 páginas de normas.
Estas regulaciones exigen, entre otras cosas, una baja proporción de personal por estudiante y el uso de un currículo respaldado por investigaciones. También garantizan que los centros ofrezcan servicios integrales fundamentales para los niños que viven en la pobreza, como evaluaciones médicas y dentales, así como orientación para los padres.
La propuesta eliminaría prácticamente todo ese conjunto de reglas. En su lugar, los 1,600 operadores de Head Start, entre ellos organizaciones sin fines de lucro y distritos escolares, se guiarían principalmente por los requisitos estatales y locales de licencias para el cuidado infantil.
Aunque la propuesta flexibiliza la mayoría de los requisitos, Adams subrayó que los centros podrán seguir funcionando como hasta ahora si así lo desean. Estimó que las nuevas reglas podrían generar más de 2,000 millones de dólares en ahorros y permitir que Head Start atienda a un mayor número de niños.
La propuesta también incorpora algunos nuevos requisitos. El personal deberá impartir toda la enseñanza en inglés, excepto en comunidades tribales que desarrollen programas de inmersión en lenguas indígenas. Además, el límite de gastos administrativos se reduciría del 15% al 5%. También se establecen nuevos estándares de nutrición, promovidos por Kennedy, y la obligación de ofrecer 30 minutos de actividad física —al aire libre cuando el clima lo permita— por cada tres horas y media del programa.
En términos generales, los expertos señalan que las regulaciones estatales sobre licencias para centros de cuidado infantil son mucho menos estrictas que las actuales normas de Head Start.
Las reglas estatales se centran principalmente en garantizar la salud y la seguridad de los niños. Por lo general, no exigen que los centros proporcionen exámenes médicos o dentales, no establecen formas específicas de involucrar a los padres ni determinan qué contenidos educativos deben impartirse en los centros de cuidado infantil.
Shantel Meek, directora del Children’s Equity Project de la Universidad Estatal de Arizona, fue coautora de un análisis que comparó las normas estatales con los estándares de Head Start y encontró enormes diferencias.
“Mientras que las licencias estatales representan apenas el mínimo necesario para mantener seguros a los niños, Head Start no solo garantiza su seguridad, sino también que se desarrollen, crezcan y aprendan adecuadamente”, explicó Meek. “Su propósito es completamente distinto”.
Un aspecto especialmente importante es que muchos estados permiten que un solo adulto esté a cargo de muchos más niños de los que autorizan los estándares de Head Start. En Mississippi, por ejemplo, un maestro de Head Start solo puede atender hasta cuatro niños de dos años, mientras que las regulaciones estatales permiten que un solo adulto supervise hasta doce niños de esa misma edad.
Head Start, presente en los 50 estados del país, ha contado históricamente con apoyo tanto de demócratas como de republicanos. Sin embargo, ha enfrentado amenazas recurrentes durante la administración Trump. El director de la Oficina de Administración y Presupuesto, Russell Vought, había propuesto anteriormente eliminar el programa.
Poco después de que Trump regresara a la presidencia a principios de 2025, algunos programas de Head Start tuvieron que cerrar temporalmente debido a problemas para acceder a los fondos federales. Más tarde, un borrador del presupuesto eliminó la financiación del programa, pero esta fue restablecida tras una fuerte reacción pública.
Durante una conferencia con periodistas, Kennedy aseguró que considera que Head Start es un programa eficaz. Citó investigaciones que muestran que sus egresados tienen menos encuentros con las fuerzas del orden, obtienen mejores resultados escolares y consiguen mejores empleos que otros jóvenes de características similares. También afirmó que intentó proteger a Head Start de muchos de los recortes presupuestarios que afectaron al resto de su departamento.
Aun así, la administración Trump logró el año pasado despedir a gran parte del personal de apoyo de Head Start y cerrar la mitad de sus oficinas regionales.
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