La fachada del edificio principal muestra daños estructurales y vandalismo. (Suministrada) (horizontal-x3)
La fachada del edificio principal muestra daños estructurales y vandalismo. (Suministrada)

El representante independentista Denis Márquez alertó hoy, miércoles, sobre el pésimo estado en que se encuentra el Polvorín de Miraflores, una estructura histórica construida en 1776 y que está ubicada dentro de los predios de lo que luego se convertiría en la Base Naval de Miramar, a pasos del actual Distrito de Convenciones.

Márquez celebró una conferencia de prensa, acompañado por el historiador y exprofesor universitario Aníbal Sepúlveda Rivera, en la que anunció la radicación de un proyecto de ley que busca declarar el lugar un monumento histórico. Del mismo modo, el legislador solicitó una investigación de la Comisión de Desarrollo de la Ciudad Capital y Asuntos de la Juventud para que determine la titularidad del terreno donde está enclavada la estructura. 

“Esto es un crimen cultural en Puerto Rico”, dijo Márquez tras presentar un vídeo donde se evidencia el daño en el complejo de edificios. “Es una vergüenza para el país, una vergüenza para las instituciones y todo el gobierno el abandono que hay en el lugar. Urge que el gobierno proteja este lugar”, añadió el representante.

Márquez advirtió que justo detrás del Polvorín se construye un estudio de grabación de películas y advirtió sobre el posible daño a la estructura que podrían causar las labores de edificación. Además, el representante dijo tener constancia de que, en algún momento, el predio donde está enclavado el Polvorín perteneció al gobierno, aunque reconoció que no tiene claro si el lote pudo haber pasado a manos privadas. 

Sepúlveda Rivera, en cambio, explicó que el Polvorín de Miraflores sirvió como bastión de la defensa de la capital ante la invasión inglesa de 1797. El complejo original estaba compuesto por el almacén de pólvora y la casa del guardia. Luego de la invasión estadounidense de 1898 se construyeron dos edificios adicionales donde se albergaban viajeros que llegaban procedentes de países propensos a epidemias.

“Los edificios viejos no son un estorbo, repito, no son un estorbo. Simplemente son un valor añadido para los que queremos hacer hoy día. No estamos diciendo que se restaure, por restaurarlo, pero es lugar de un valor histórico trascendental para Puerto Rico”, contó Sepúlveda Rivera, autor del libro "San Juan: Historia Ilustrada de su Desarrollo Urbano".


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