Empleados del Boquerón Tattoo Cafe Bar colocan paneles de madera para proteger las puertas del establecimiento. (Jorge A. Ramírez Portela / Especial El Nuevo Día)

Cabo Rojo - En el restaurante Boquerón Tatoo Café Bar, varias personas colocaban el martes paneles de madera en los cristales del local, como medida de protección ante el anunciado paso de la tormenta tropical Dorian.

Lo hizo antes que muchos otros compañeros comerciantes en el poblado de Boquerón, que a pesar de que ya se conocía que Cabo Rojo sería una de las zonas más afectadas por el fenómeno atmosférico, apenas habían hecho arreglos para proteger sus propiedades.

“Estamos tomando las precauciones para que no venga algo volando que me vaya a romper los cristales”, comentó su propietaria, Lenimar Casiano.

“Para María nosotros nos preparamos y gracias a Dios, los daños de nosotros fueron menores”, agregó.

Sin embargo, a apenas varios pies de distancia, otros establecimientos lucían desprovistos de alguna protección de sus puertas y ventanas. Boquerón lucía tranquilo la tarde del martes, a pesar de que en menos de 24 horas deberán estar experimentado los efectos de la tormenta Dorian.

“La gente lo está tomando suave porque es una tormenta todavía. Están esperando a ver si se intensifica y dejan los preparativos para última hora, cosa que yo no voy a hacer. Yo me estoy preparando desde tempranito”, sostuvo.

El presidente de la Asociación de Comerciantes de Boquerón, Henry Correa, sostuvo que muchos establecimientos comenzarían sus trabajos en horas de la tarde-noche del martes y en la mañana del miércoles.

“Tenemos muchos compañeros que todavía están haciendo gestiones para traer paneles y otras cosas, pero hay preparativos”, sostuvo Correa, dueño del establecimiento Sea Side, en la calle principal del poblado.

“También tenemos personas que están confiados en que el evento no nos va a tocar, pero siempre hay que estar preparados. Los sistemas climatológicos no le podemos dar segundos chances”, sostuvo Correa, a pesar de que el boletín de las 5:00 p.m., el Servicio Nacional de Meteorología ubicaba a la tormenta Dorian entrando cerca del área de Ponce y saliendo por el noroeste, cerca de Aguadilla, lo que impactaría directamente a la Isla.

Donde sí hubo movimiento fue en el club náutico, donde los dueños de botes trasladaban sus embarcaciones a un lugar más seguro. La mayoría ya estaban fuera de los muelles.

“Los que tienen ‘trailer’, los sacan, pero los botes grandes se llevan al área del caño de Boquerón, porque ahí el viento no entra tanto. Además, en Villa Taina hay una hondonada donde caben como otros 20 botes y en esos dos sitios, la gente se reparte”, sostuvo Jaime “Jimmy” Creitoff, veterano pescador y dueño de un establecimiento ambulante de comida.

La mayor preocupación, tanto de comerciantes como pescadores y dueños de lanchas es la marejada ciclónica que puede provocar el fenómeno.

“Para María, la marejada fue algo que nos afectó muchísimo. Como todos los negocios estamos frente a la costa, la marejada nos afectaría”, destacó Correa.

“Estamos muy cerca de la playa y nos preocupa que el mar se adentre, nos inunde la propiedad y haya daños mayores”, agregó, por su parte, Casiano.


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