Doña Hilaria Osorio, del barrio Medianía Alta, recibe un toldo por parte del Municipio de Loíza. (Teresa Canino )

Loíza - Mientras el cielo comenzaba a tornarse grisáceo ante la cercanía de la tormenta Karen, los residentes de este pueblo costero que a dos años del huracán María todavía duermen bajo toldos azules, comenzaban la tarea de cubrir las debilitadas estructuras con nuevos toldos.

Buscaban salvar las poquitas pertenencias que les quedan ante la nueva amenaza ciclónica.

“Es difícil. Cada vez que amenaza una tormenta como que se pone ese corazón a mil”, afirmó Lourdes López, de la comunidad Zapatería Pizarro.

Dijo que la angustia se apodera cada vez que anuncian lluvia. Pero, aun así, tenía la esperanza de que el toldo nuevo que le entregó la directora de la Oficina de Servicios a la Comunidad, Betzaida López, le ayudara a salvar sus pertenencias.

López lo que espera es que Karen no le lleve el toldo que su esposo e hijo colocarán antes de que comience la lluvia para reforzar el que hace dos años le dio la Agencia Federal de Manejo de Emergencias (FEMA, en inglés).

María Virginia Rivera de Jesús, una de las residentes de la comunidad Jesús Zapatería Pizarro, está en espera de que se le instale un toldo nuevo para salvar sus pertenencias. ([email protected])

A María Virginia Rivera de Jesús, de la misma comunidad Zapatería Pizarro, también le preocupan las inundaciones. Dijo que una vez sus vecinos le instalen el nuevo toldo, colocará toallas entre la debilitada madera que tiene como piso y las puertas para tratar de evitar que entre el agua.

“No nos podemos quedar aquí. Mira cómo está esta casa”, afirmó, al mostrar las condiciones en que se encuentra su casa de madera con toldo azul.

Comentó que metió la ropa en bolsas de basura y cubrió las camas con otros toldos. Y cuando empiece a llover, se irá a casa de su hermana a pasar la tormenta.

En las parcelas Vieques, en Medianía Alta, Felícita Quiñones López buscaba con urgencia quién le instalara el toldo, pues el municipio no estaba haciendo esa labor.

Explicó que necesitaba cubrir su techo, pues el agua se cuela principalmente en el baño y en el cuarto. De hecho, con las pocas lluvias que habían caído, mostró cómo podía exprimir una toalla con el agua que se ha colado por el antiguo toldo.

“A mí me preocupa el techo otra vez y la mojadera, porque a mí me da asma”, sostuvo la mujer, al comentar que tras el huracán María le denegaron todas las ayudas.

Los toldos que el municipio entregaba los llevó temprano en la mañana el alcalde de Cataño, Félix Delgado Montalvo. Pero la reserva se acabó pronto y el alcalde de Vega Alta, Oscar Santiago, llegaría al mediodía a entregar más para que se puedan continuar repartiendo en los hogares afectados.

La directora de la Oficina de Servicios a la Comunidad en Loíza comentó que fue ayer que los residentes acudieron a su oficina a solicitar los toldos, los cuales no tenían. Pero, gracias a la ayuda de los mencionados alcaldes, se pudo resolver la situación.

La gente lo que quiere es cuidar las pocas pertenencias que puedan tener. Muchos de ellos los instalan, aunque no se queden en las casas”, expresó López.

Además de esta entrega de toldos, la alcaldesa de Loíza, Julia Nazario, se concentraba en las zonas inundables de su pueblo costero.

Comentó que se instaló un sistema de bombas en el sector Los Vizcarrondos y que le preocupa las inundaciones costeras que puedan surgir en la carretera PR-187, en Piñones, problemática para la cual no tiene solución.

Hasta el momento, Loíza tiene solo dos refugiados en la escuela Celso González.


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