Los editores Marc Lacey y Dean Baquet estuvieron la semana pasada en Puerto Rico (semisquare-x3)
Los editores Marc Lacey y Dean Baquet estuvieron la semana pasada en Puerto Rico. ([email protected])

The Cada día, desde la zona de Times Square en La Gran Manzana, Dean Baquet, editor ejecutivo de The New York Times, y el editor de la mesa nacional del mismo diario, Marc Lacey -junto a centenas de periodistas- ofrecen una mirada singular de lo que acontece en el mundo, como pocas publicaciones pueden hacerlo.

Según un memorando que Baquet circuló tras dar a conocer las metas de la organización hacia el 2020, el diario recibió unos 200 millones de usuarios al mes, cuando la campaña electoral en Estados Unidos llegaba a su clímax en el 2016. En ese mismo año, los periodistas del Times contaron historias desde 150 países, o en esencia, el 80% del planeta.

Hasta junio pasado, según los resultados trimestrales de la empresa divulgados al mercado inversionista, el Times tenía 3.8 millones de suscripciones, poco más de la población de Puerto Rico. De esas, 2.9 millones son suscripciones digitales.

Por ello, no es raro que organizaciones mediáticas en todo el mundo busquen en el Times respuestas para vencer la caída en suscripciones impresas y publicidad.

Lo que sí es atípico es que los editores de un periódico salgan de la sala de noticias para hablar de lo que hacen y estar dispuestos a ser cuestionados. Pero Baquet y Lacey –ambos reporteros del día a día antes de ser editores– están convencidos de que es hora de dejar a un lado ese aire de “arrogancia” que, por años, caracterizó a los periodistas y escuchar a la gente.

Eso fue lo que sucedió la semana pasada, cuando Baquet y Lacey aceptaron una invitación del principal oficial de Innovación Social del Grupo Ferré Rangel y asesor editorial de GFR Media, Luis Alberto Ferré Rangel, para reflexionar acerca de la cobertura periodística que el Times ha hecho del huracán María durante el pasado año.

Como parte de su visita a la isla, Baquet y Lacey platicaron con El Nuevo Día acerca de Puerto Rico, fiscalizar la Casa Blanca bajo la presidencia de Donald Trump y del futuro del periodismo.

“Creo que este es un momento histórico en la vida política del país y en la vida periodística de The New York Times y otras organizaciones de noticias. Pienso en la gente y en lo que queremos lograr y por eso, Marc y yo salimos de la redacción para escuchar a la gente”, dijo Baquet.

Baquet sabe bien lo que es sobrevivir a un huracán. Natural de la ciudad de Nueva Orleans, en Luisiana, su progenitora perdió su hogar cuando los diques de la ciudad colapsaron ante la fuerza de Katrina, en 2005.

Lacey, por su parte, cubrió antes el terremoto que sacudió a Los Ángeles cuando trabajaba allí para el periódico del mismo nombre y, en 2010, cubrió el terremoto de Haití. No fue hasta el 2012 cuando supo lo que es vivir sin electricidad una semana, una vez el huracán Sandy se adueñó de Nueva York.

Para Baquet y Lacey, no ha sido sorpresa la timidez del gobernador Ricardo Rosselló para criticar al presidente Trump porque ha pasado con otros desastres, y tampoco que, en medio del dolor, alguno busque “anotar algunos puntos” en su causa política.

Con Katrina, explicó Baquet, Estados Unidos supo que Nueva Orleans, la ciudad que todos ven como lugar de fiesta, es una de las ciudades más pobres del país.

En Puerto Rico, sostuvo Lacey, la prolongada falta de electricidad y las dudas con las contrataciones post-María dejaron ver la “disfuncionalidad” en que se encontraba la isla antes del desastre.

Nuestra red eléctrica estaba en mal estado, pero cuando uno lee estas historias acerca de lo que pasó antes en Katrina y lo que ha pasado con otros desastres, ¿qué dice eso de Estados Unidos como país, como la primera economía del mundo?

“Es un recordatorio poderoso de que Estados Unidos, aún en momentos de prosperidad económica, es un país con divisiones profundas en términos de gente que posee mucho y que no tiene mucho... América es un lugar donde la gente vive en muchas burbujas y no tienen por qué pensar en lo que pasa en Luisiana o Puerto Rico”, dijo Baquet.

El huracán María no es el primer acercamiento del Times a Puerto Rico. Desde hace años, el diario cubre la crisis económica de la isla que, para Baquet, guarda cierta similitud con los retos financieros que viven otros estados. Esa realidad, admitió el ganador de un Pulitzer en 1988, ha quedado opacada por la pujanza económica que vive Estados Unidos.

De acuerdo con Baquet, si bien la economía muestra vigor, lo cierto es que también no todos los estadounidenses han tenido una tajada de esa pujanza y ese tema es una de las asignaturas pendientes del Times.

¿Cómo las posturas de la Casa Blanca en asuntos comerciales y el manejo de las relaciones exteriores podrían cambiar el papel que juega Estados Unidos a nivel global?

“Hemos escrito de esto, pero debemos escribir más. Ha habido un cambio fundamental. Esta es la primera administración que verdaderamente ha buscado ver la política exterior desde un lente económico”, dijo Baquet.

Según Baquet, el asunto no es cosa ligera y al interior de la Casa Blanca hay quien plantea que la relación con Corea del Norte o aquella con Europa no puede verse con la mentalidad de un hombre de negocios, sino que urge lograr un balance considerando aspectos de seguridad nacional.

“Hay mucha tensión en la Casa Blanca”, sostuvo Baquet.

Para defensa de Trump, dijo Baquet, hay quienes plantean que Estados Unidos no hizo suficiente para mantener su agenda económica en el plano global y que el tema de la seguridad nacional cobró más importancia de la necesaria.

¿En esa cobertura de Trump, ustedes están fiscalizando, corroborando datos, o sea, puro periodismo o eso les ha convertido en la oposición política?

“No queremos ser la oposición política de Donald Trump y de nadie. Ese no es el rol de The New York Times. El problema de largo plazo, si te conviertes en una fuerza política en lugar de una fuerza periodística, es que alguien venga al poder y digamos, que sea más liberal, entonces qué vamos a hacer”, dijo Baquet, tras explicar que la dinámica política siempre se moverá entre algún liberal o conservador.

“Nuestro trabajo es ser bien agresivos cubriendo a quien esté en la Casa Blanca... Hicimos preguntas duras a Barack Obama cuando expandió dramáticamente su programa de drones y mató a varios civiles en el proceso. Tal vez, no preguntamos tan duramente cuando la Casa Blanca de George W. Bush decidió ir a la guerra en Iraq”, indicó Baquet.

En el caso de Bill Clinton, Baquet recordó el momento en que en una reunión editorial, el entonces presidente se quejó del trabajo del Times, lo que quedó consignado en la frase “Tough Love” (amor del duro) que hizo un editor. A ello, Clinton señaló que hasta ese momento, él solo había recibido la parte “dura” y no la parte “del amor”.

Baquet reconoce que las redes sociales han cambiado la forma en que funcionan los diarios, pero aseguró que “Twitter no es el mundo, sino un pequeño pedazo del país con fuertes opiniones”, y dijo que quien quiera hacer periodismo partiendo de esa red social debería cambiar de oficio.

A preguntas en torno a cómo la llegada de Trump a la Casa Blanca ha cambiado el trabajo reporteril en la capital federal, Baquet indicó que el presidente “genera mucha noticia”, no solo por sus tuits a cualquier hora, sino por la gran cantidad de cambios regulatorios que impulsa, por su agenda de viajes y por “la especie de caos” en que ha puesto a su administración.

“Es una especie de gran novela salvaje y loca, y eso requiere de mucha gente para reportarlo”, dijo Baquet.

Según Lacey, en la actualidad, el negociado de Washington posee la mayor cantidad de reporteros que haya tenido alguna vez cubriendo a un presidente y la cobertura, incluso, rebota hacia la sección financiera y otras secciones del diario.

¿Si la cobertura de Trump es tan importante, no habrá una oportunidad de colaborar con su competidor en DC?

“Te refieres al Post. Colaborar con ellos”, respondió Baquet a carcajadas. “No”.

“La competencia lleva a mejor cobertura”, indicó, por su parte, Lacey, al agregar que esa dinámica ha resultado en un mejor trabajo reporteril de Trump que el saldo que pueda surgir de unir esfuerzos.

“Además, luciría que estamos tratando de convertirnos en una fuerza combinada contra Trump. Luciría y se vería mal”, sostuvo Baquet. “Quiero que ellos (The Post) logren progresar. Me alegró que Jeff Bezos los comprara, pero quiero competir con ellos”.

Para Baquet y Lacey, los cuestionamientos al Times no les inquietan. Lo que les preocupa es lo que implican los ataques de Trump a la prensa.

“Creo que Trump está hiriendo el país, cuando dice que no nos lean, que todo lo que escribimos es inventado. Es sorprendente que un presidente de Estados Unidos hable así porque mina uno de los pilares de la democracia”, sostuvo Baquet.

Baquet creeque el periodismo como institución se encuentra en su mejor momento, pues en la actualidad, un niño puede leer cualquier diario en el mundo teniendo una visión más amplia.

“La mala noticia es que el modelo de negocios está en una crisis y si este colapsa en su totalidad, se va a llevar consigo muchas fuerzas importantes del periodismo, siendo estas organizaciones periodísticas locales”, dijo Baquet.

“Cada vez hay más americanos que no tienen una organización cubriendo lo que pasa en sus comunidades y eso es malo para el país y para la democracia. Por eso, la búsqueda de un modelo que haga sentido es urgente”, aseguró Lacey. “Si la gente gastara en noticias lo que gasta en café, seríamos una democracia más saludable”.


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